“Las semillas representan una soberanía sobre el proceso productivo”
Peter Michael Rosset es investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de El Colegio La Frontera Sur – ECOSUR (México) y miembro del Equipo Técnico de La Vía Campesina.
Tras acompañar por muchos años a campesinos y campesinas de Centro América, este investigador en temas sobre agroecología entendió que los problemas a los que se enfrenta el campesinado están más relacionados con el ámbito político-social que con lo propiamente técnico. Así paso de investigador a un perfil más activista, con la ONG estadounidense Food First, desde donde construía una alianza con La Vía Campesina. Tras terminar su etapa en Food First, pasó a ser parte del pequeño Equipo Técnico de La Vía Campesina, disperso por los 5 continentes. Ahora lleva más de 10 años acompañando a organizaciones campesinas a nivel internacional en ese camino para consensuar e intercambiar procesos de transformación agroecológica.
Por su amplia experiencia junto a organizaciones campesinas de todo el mundo, ¿diría que hablan en el mismo “lenguaje” las organizaciones que aquellos que hacen las políticas?
La Agroecología está en una nueva coyuntura que no habíamos visto antes. Históricamente, los y las que luchamos para que estuviera dentro de organizaciones campesinas, de espacios de investigación y universidades, fuimos ignorados, siempre nos menospreciaban o ridiculizaban desde las instituciones formales. Esto comenzó a cambiar en 2014, desde que el liderazgo de la FAO se está declarando rápidamente agroecológico.
Pero ahí tenemos un problema: ahora hay dos claras versiones de la agroecología. La primera, es desde la institucionalidad (que yo denominaría neoliberal, comercial o empresarial) que la ve como fuente de algunas herramientas y técnicas que puedan ser utilizadas en la agricultura industrial, para ajustarla/afinarla así a un modelo “más sostenible” y perdure más en el tiempo. La segunda, es la del movimiento agroecológico, desde organizaciones campesinas hasta académicos que las acompañan, quienes siempre han visto la agroecología como la alternativa a la agricultura industrial, no como una herramienta para sustentarla. Es decir, una manera totalmente diferente de hacer agricultura y que desafía las estructura de poder. La agroecología no se ve como algo meramente técnico, que sin duda debe funcionar como modelo productivo que de rentabilidad a las familias campesinas, sino que también tiene su elemento político. La agroecología se presenta como un mecanismo de resistencia del campesinado que cada vez tiene más dificultades para vivir en el campo debido a las malas políticas de gobiernos y multinacionales.
¿Podría decirse que desde las grandes esferas (instituciones, empresas…) se está co-optando la agroecología?
Existe esa visión productivista donde la idea es pintar de verde el agronegocio utilizando algunas prácticas agroecológicas mientras no hay cambios estructurales: se mantienen los monocultivos y también la concentración de la tierra y de rentas en pocas manos. Esta es la visión de la agroecología que está siendo promovida desde los estados (ministerios de agricultura, facultades de agronomía…), una visión muy estrecha, muy técnica y muy comercial. Consideramos que es una co-optación de la agroecología y por eso, La Vía Campesina defiende una agroecología netamente campesina o más bien una agricultura campesina agroecológica como alternativa al sistema corporativo de agricultura y alimentación.
Entonces, ¿quién debe llevar el liderazgo en esa transformación hacia la agroecología?
Soy parte de La Vía Campesina pero también soy académico que estudia estos temas en El Colegio de La Frontera Sur – ECOSUR – en México. Formo parte del grupo de investigaciones que estudia la masificación o escalamiento de la agroecología y analizamos casos de éxito de muchos países en los que se ha llevado la agroecología campesina a una mayor escala. Lo que hemos encontrado es que los casos de éxito siempre han estado marcados por el protagonismo campesino en el sentido en el que los procesos han sido liderados por las organizaciones campesinas que han construido procesos de formación e intercambio y sobre todo, se han basado en intercambios horizontales de saberes y prácticas entre familia campesina y familia campesina.
Si hacemos además un tour por los proyectos agroecológicos más exitosos de los diferentes países, vemos dos clases de protagonismo de las mujeres: el visible y el invisible. El visible es que hay muchos procesos abiertamente liderados y protagonizados por mujeres. Sin embargo, el invisible es cuando, por ejemplo, vas a visitar una finca y es el hombre el que presume del sitio pero si pasas más tiempo allí y conoces a la familia, resulta que ese hombre apostó por la agroecología por la insistencia de su mujer en que no quería tener más productos tóxicos en casa. Por eso en La Vía Campesina siempre decimos que no hay proceso agroecológico en el que no haya un protagonismo, visible o invisible, de las mujeres campesinas.
También es muy común el notable protagonismo de la juventud campesina. Podemos decir que estamos ante un relevo generacional, de aquellos que se quedaron en el campo y de aquellos que regresan de familias que migraron a la ciudad (los nuevos rurales). Esta nueva generación ya está de entrada convencida por la agroecología y eso da esperanza para el futuro del campo y para el futuro de nuestro sistema alimentario.
¿Nos menciona algún ejemplo de estos casos?
En nuestra investigación “Bringing Agroecology to Scale” (2018), recogemos una metodología que se usa mucho: “de campesino a campesino” (o campesina a campesina). Una organización campesina, en su interior, identifica las familias que tienen prácticas más avanzadas de producción ecológica y organiza visitas donde otras familias pueden conocer de primera mano el éxito agroecológico de esas experiencias y aprender de ellas. Es una socialización horizontal de conocimientos, saberes y prácticas. El ejemplo más notable de esto ha sido en Cuba, donde la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, miembro de La Vía Campesina) introdujo la metodología a finales de los 90 y en 15 años lograron que la mitad de la población campesina de toda Cuba hiciera la transformación agroecológica de sus fincas. Entonces demuestra el poder de una metodología que promueve el protagonismo campesino y el intercambio horizontal para lograr ese salto de escala.
Sobre el tema central de esta edición 33 de Ae: ¿Cree que el campesinado está perdiendo la soberanía sobre la conservación y producción de sus semillas y variedades locales?
Podemos decir que el movimiento campesino mundial se dedica con prioridad a dos temas hoy en día: uno es la agroeocología y otro, la recuperación de sus semillas autóctonas. Las semillas son fundamentales y representan una soberanía sobre el proceso productivo. El sector privado (las multinacionales) usan las semillas comerciales para quebrar la autonomía económica campesina y generar dependencia. Monopolizan, patentan y ejercen propiedad intelectual sobre las semillas y cobran grandes cantidades de dinero por ellas. Hacen que las familias campesinas dependan de las empresas para sembrar cada año. Frente a eso, las organizaciones están dedicadas a recuperar las variedades locales como un modo de construir una autonomía relativa frente a esas grandes empresas.
Otro elemento importante es la relación de las semillas locales con la agroecología. Es muy difícil construir un sistema agroecológico muy productivo con semillas comerciales porque las empresas hacen selección y cruces -o lo que ellos llaman “mejoramiento”- pero… ¿con qué criterios? Buscan semillas más dependientes de los insumos externos, que para rendir bien necesitan fertilizantes y pesticidas químicos y mucha agua de riego y que están seleccionadas para producir mejor en monocultivo. Al contrario, en un sistema agroecológico se buscan semillas seleccionadas para policultivos, para crear un sistema diverso que produzca bien sin fertilizantes ni pesticidas químicos y sin necesidad de abundante agua de riego. Y resulta que las variedades locales, autóctonas, campesinas e indígenas, generalmente, ofrecen mejores características para ser utilizadas en un sistema agroecológico. Por eso, las semillas es un tema de soberanía, pero también de tener semillas compatibles y favorables para la producción agroecológica.
¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el campesinado para la venta de semillas?
Las leyes, que están hechas para favorecer a las empresas y criminalizar el comercio campesino de semillas locales. Es una lucha del movimiento campesino en el espacio político en contra de las leyes que criminalizan las semillas campesinas. Por ejemplo, una ley requiere que para vender semillas, éstas sean certificadas. Y suena bonito: que no tenga enfermedad, que sus características sean reproducibles… pero hay algo oculto en esto: los requisitos para certificar exigen una alta inversión de dinero y solo una empresa grande podría pagarlo. Se trata de una discriminación oculta en contra de las semillas campesinas y que de hecho, la criminaliza al igual que el intercambio y la venta local. Hay que dar un nuevo lugar a las y los guardianes de semillas; promover el intercambio, ferias, trueques, que se puedan multiplicar en cooperativas para venderlas a precios accesibles y haciendo variedades que normalmente no se encuentran en tiendas de agroquímicos y semillas comerciales. Hay que fortalecer todo ese proceso local de recuperación.
¿Y cuáles son los factores que pueden colaborar a ese fortalecimiento de los procesos locales?
La organización campesina es el factor medular: solo si hay una organización se pueden construir esos procesos hacia la agroecología. La formación y sensibilización son fundamentales, por ejemplo, sobre temas relacionados con la alimentación o, también muy importante, terminar con algunos mitos sobre la producción agroecológica, como que no es rentable, es más trabajosa y menos productiva. Hay que romper esquemas mentales y la visión del monocultivo y solo será posible con una organización que permita construir un proceso organizado, intencionado y sistemático, dando prioridad a la juventud y las mujeres dentro de las familias y las comunidades porque serán los sectores más sensibles para los cambios. Pero sin un proceso, será difícil. ■
Autora: Sara Serrano Latorre.
Entrevista publicada en la Revista Ae nº 33 sobre semillas ecológicas»
En el debate intervienen: Carmen Ibañez, (agricultora agroecológica extremeña), Jesús Ochoa (agricultor ecológico riojano) y Jesús Sanchís (agricultor biodinámico valenciano). El debate será moderado por Pilar Galindo, de la cooperativa agroecológica La Garbancita Ecológica.
Este foro es de libre acceso por lo que toda persona interesada puede unirse. Solo hay que conectarse a partir de las 18 h, y utilizar tu nombre de pila como usuario/a para acceder sin problemas.
Por otro lado, compartimos el comunicado de prensa remitido por La Vía Campesina para conmemorar este día y en el que se exigen reformas estructurales de los sistemas agroalimentarios a nivel mundial; la crisis del #COVID19 nos está mostrando que el tiempo es ahora. Señalan que es urgente invertir en la Agricultura Campesina y mantener vivos los Mercados Campesinos y Ferias de proximidad, con las medidas sanitarias pertinentes, orientadas a la Soberanía Alimentaria de los pueblos y a respetar los Derechos del Campesinado.
Compartimos el comunicado de LVC e invitamos a compartirlo, pues ya sabéis que aun en confinamiento: #QuédateEnCasaNoEnSilencio
#17Abril2020- ¡Labrar, sembrar y cosechar ideas transformadoras por Derechos! ¡Ahora es el momento de exigir Soberanía Alimentaria!
Comunicado de Prensa La Vía Campesina – 17 Abril 2020
(Harare, 15 de Abril 2020) Este 17 Abril de 2020 – Día Internacional de Las Luchas Campesinas – caminando la memoria de #EldoradoDosCarajás en Brasil y contra toda impunidad, exigimos reformas estructurales de los sistemas agroalimentarios a nivel mundial; la crisis del #COVID19 nos está mostrando que el tiempo es ahora. Los Estados deben garantizar comida sana, culturalmente apropiada e impedir la escasez de alimentos para sus poblaciones, luchando contra el hambre y contra toda práctica de especulación de los monopolios transnacionales. Es urgente invertir en la Agricultura Campesina y mantener vivos los Mercados Campesinos y Ferias de proximidad, con las medidas sanitarias pertinentes, orientadas a la Soberanía Alimentaria de los pueblos y a respetar los Derechos del Campesinado. En este contexto, además es inminente promover Políticas Públicas a favor de las mayorías, que prioricen la atención a sectores vulnerables como l@s trabajadores agrícolas, mujeres, migrantes y la clase trabajadora de las ciudades.
La Vía Campesina este #17Abril2020 afirma #QuédateEnCasaNoEnSilencio y denuncia los múltiples asesinatos, desalojos, bloqueos económicos, criminalización de la lucha, despidos masivos, precarización de la vida, negligencia de los Estados, e incluso prácticas fascistas, patriarcales y militares contra los pueblos en tiempos de COVID -19, y antes también. Esta crisis nos muestra una vez más la urgencia de un cambio profundo del sistema capitalista, que no funciona y que es insostenible e incompatible con la naturaleza y la vida
Es momento de plantear cambios estructurales en los Sistemas Agroalimentarios y no solo programas asistencialistas. Se avecina hambruna en muchos países por la cuarentena, y la falta de inversión en la la Agricultura Campesina puede traer graves consecuencias.
Nuestra tarea como La Vía Campesina es alimentar a los pueblos, y queremos seguir haciéndolo, entendemos que la producción de alimentos sanos no puede parar, y que es la primera línea de lucha contra el COVID-19. Pero para eso necesitamos que durante y después de la crisis, se proporcionen condiciones dignas y seguras para el campesinado.
Como La Vía Campesina este #17Abril2020 – Día de las Luchas Campesinas, nos comprometemos a seguir trabajando de forma colectiva en cada rincón del planeta, y con toda nuestra vocación solidaria e internacionalista. Convocamos a la sociedad a tres tareas impostergables que tenemos para salir de la crisis, y que tienen que ver con el día a día de pueblos de los campos: Labrar – respuestas a la emergencia; Sembrar – Alianzas y Solidaridad y Cosechar – En tiempo de recesión económica por nuestros derechos como campesinado y clase trabajadora ¡La resistencia continua!
¡Labrar – respuestas a la emergencia!
Necesitamos trazar surcos mediante profundas transformaciones de las sociedades, trabajar en minga es fundamental; sociedad civil, pueblo organizado y Estados, a favor de las grandes mayorías por justicia y dignidad:
Políticas Públicas – Es necesario entender la integralidad de la políticas públicas en la vida de las personas, sobretodo defender la educación, salud y mejores condiciones de vida para la clase trabajadora del campo y de la ciudad. Tenemos la tarea de recuperar los servicios públicos privatizados. Los gobiernos que desmontaron los sistemas públicos, ahora están enfrenando sus graves errores.
La Soberanía Alimentaria es clave para alimentar a las poblaciones de manera sana y sostenible, es urgente abrir los Mercados Campesinos y Ferias de Proximidad para abastecer a las ciudades y evitar hambrunas. Los Estados deben garantizar la compra pública de alimentos de la Agricultura Campesina durante la emergencia, mientras el campesino produce alimentos con Agroecología para elevar la inmunidad de las poblaciones sin venenos, ni agrotóxicos, lo que las grandes cadenas de supermercados no garantizan.
Es tarea de los Estados garantizar e invertir en Salud Pública de Calidad, en este contexto de COVID19, es urgente facilitar pruebas gratuitas y tratamiento completo, sin discriminación, campos y ciudades, con un firme compromiso por la vida, denunciamos intentos de aprovechar de la crisis para privatizar servicios o lucrar.
En materia de políticas públicas a favor de los trabajadores, denunciamos prácticas abusivas de las empresas privadas y transnacionales, despidos masivos, trabajo esclavo de los trabajadores agrícolas, con largas jornadas y sin seguridad, fumigaciones directas, pago de hasta el 60% menos del salario. Los Estados no pueden dejar que esta decisión quede en manos de las empresas, al contrario deben regular en favor de las mayorías, en las crisis y post crisis. Es importante actuar con rapidez, decisión y coordinación. Las medidas correctas y urgentes podrían hacer la diferencia entre la supervivencia y el colapso.
Derechos Humanos / Derechos Campesinos – en medio de vientos de guerras, militarización, criminalización y muerte, incluso dentro de la cuarentena, es apremiante defender la bandera de los Derechos Humanos, la paz, la protección de la vida de las y los defensores de territorios. ¡Basta de violencia, muerte e impunidad en Colombia, Brasil, Ecuador, Honduras, Palestina, Filipinas y en el mundo!
Es indispensable garantizar los Derechos Campesinos tal como lo recoge la Declaración aprobada por la ONU en el 2018. Necesitamos tierras, semillas y todas las condiciones para alimentar de forma segura a las poblaciones. En ese sentido, mejorar las infraestructuras en el campo, incrementar la disponibilidad de alimentos, facilitar el acceso a servicios financieros rurales, como créditos y financiación, permitiría invertir en la producción agroecológica, promoviendo el aumento de la productividad de la tierra y del trabajo. En esta crisis, necesitamos expandir el área de cultivo y aumentar la productividad a través de la Reforma Agraria Popular y la Agricultura Campesina en armonía con la naturaleza proporcionando alimentación saludable a las poblaciones y el enfriando el planeta.
¡Sembrar – Alianzas y Solidaridad!
Esta crisis también es una oportunidad de esparcir semillas, preparar el terreno para otro modelo de sociedad y de Sistema Agroalimentario, y para eso necesitamos de alianzas que germinen, la solidaridad y el internacionalismo deben ser los valores motores de nuestra construcción:
Alianza Campo/ Ciudad – Demos propiciar un tejido fuerte y resistente a favor de los derechos de la clase trabajadora del campo y las ciudades, en contra de la precarización de la vida, pérdida de derechos, despidos masivos y despojos.
Productores/ Consumidores – contra la especulación y la avaricia de las transnacionales debemos propiciar nuestra formas de comercialización, ya sean por medio de los Mercados Campesinos y Ferias de Proximidad, así como innovando en otros sistemas basados en el comercio justo, trueque u otras formas solidarias.
Sectores Vulnerables – con el firme compromiso con la vida y el respeto a las diversidades, debemos exigir el respeto de los derechos de las poblaciones más vulnerables, sectores empobrecidos, grupos GLBTIQ, discapacitad@s, adult@s mayores, mujeres y enferm@s terminales.
Contra el Bloqueo y la injerencia: Debemos ser solidarios con países como Cuba, Venezuela, Palestina e Irán, y denunciar el brutal bloqueo económico e injerencia militar del imperio de EEUU, que pone el riesgo la vida de grandes poblaciones por falta de insumos médicos. El rechazo de un préstamo a Venezuela es señal de un gran fracaso político del FMI. Sin embargo, Cuba da ejemplo al mundo de solidaridad concreta enviando sus “Brigadas Médicas” a cientos de países, ofreciendo sus servicios y experiencia sin discriminación alguna #CubaSalvaVidas
¡Cosechar! – En tiempo de recesión económica por nuestros derechos como campesinado y clase trabajadora ¡La resistencia continua!
En medio de la recesión económica que se avecina post COVID-19, es urgente cosechar buenos frutos para la clase trabajadora, el campesinado y las grandes mayorías. ¡El tiempo es ahora!
Demandamos de los Estados:
– Cobro real de impuestos a las élites y corporaciones transnacionales, contra la evasión, paraísos fiscales y lavado de dinero.
– El no pago de las deudas externas e reinvertir en políticas públicas de Salud, Educación, Trabajo – para el campo, como prioridad.
– Rechazar la receta neoliberal del FMI y del Banco Mundial que ha dominado el mundo durante los últimos 50 años. El FMI ha participado activamente en la depredación de los recursos en África, Asia y América Latina y en la creación de desiertos institucionales en un país tras otro.
– Demandar derechos no exclusivos e igualdad de acceso a los medicamentos para combatir el COVID -19.
– Decretar una renta básica universal como el derecho de tod@ ciudadan@, que al menos, cubra las necesidades vitales, esto sería un apoyo real para millones de familias que están sin trabajo, trabajando de forma informal en condiciones de suma precariedad.
¡El tiempo es ahora, labrar, sembrar y cosechar! #DerechosCampesinosYA
¡Internacionalicemos la lucha, internacionalicemos la esperanza!
La Red de Ciudades por la Agroecología reclama una apuesta decidida por la producción y distribución local, de temporada, sostenible y saludable como modelo de abastecimiento seguro, no solo ante esta crisis sino para también refuerza los tejidos económicos locales y sostenibles como una forma de adelantarse a la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar.
LA ALIMENTACIÓN LOCAL, DE CALIDAD Y SOSTENIBLE: SEGURIDAD FRENTE A LOS RIESGOS SANITARIOS GLOBALES
Estos días vivimos momentos difíciles, debido a los cambios que está introduciendo la pandemia del COVID-19 en nuestras vidas cotidianas. La gravedad y rapidez en la expansión del Coronavirus conlleva la necesidad de adoptar medidas excepcionales, que afectan a la cotidianidad de la población de manera general y que, en muchos casos, tienen que ver con la alimentación. Desde la Red de Ciudades por la Agroecología pensamos que esto merece una reflexión de fondo, más allá de la esencial respuesta, contundente e inmediata, ante la crisis sanitaria.
En primer lugar, la presente crisis sanitaria pone de relieve la importancia de la buena alimentación como estrategia de salud preventiva. Resulta clave que los poderes públicos centren sus esfuerzos en hacer llegar una alimentación adecuada a toda la población:
Saludable: basada en alimentos vegetales frescos, legumbres, cereales, frutos secos, disminución de productos de origen animal y eliminación de alimentos procesados.
Sostenible: que no contamina – como la agricultura ecológica, la ganadería extensiva y la pesca sostenible- y que refuerza nuestra salud, al reducir nuestra exposición a tóxicos y a través de un medio ambiente saludable.
Local y de temporada: que incrementa la calidad de los alimentos, reduce los desplazamientos y refuerza las pequeñas y medianas producciones locales.
En segundo lugar, las medidas de aislamiento y cierre de flujos nos llevan a resaltar el papel de la provisión de alimentos en el entorno local, de cara a la seguridad alimentaria. Es necesario fortalecer y proteger las pequeñas producciones agroalimentarias sostenibles de proximidad -agricultura familiar, agricultura ecológica, agroindustria artesanal, ganadería extensiva y ecológica y pesca artesanal y sostenible- y, especialmente, a las mujeres productoras ya que juegan un papel fundamental a la hora de garantizar un abastecimiento alimentario saludable y respetuoso con el medio ambiente. No en vano, la Agroecología ha sido reconocida por las Naciones Unidas como la principal estrategia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
El refuerzo de los tejidos económicos locales y sostenibles es una forma de adelantarnos en la reconstrucción que, tras la crisis, habrá que afrontar. Son estos tejidos locales de producción y distribución, de apoyo entre personas en un mismo territorio, los que están sosteniendo las muchas situaciones a las que las administraciones públicas no logran llevar su apoyo. Por ello, las administraciones públicas habrán de centrar esfuerzos en fortalecer los canales de distribución de proximidad, incluyendo los mercados de abastos y de calle, las asociaciones de consumo y el pequeño comercio. A su vez, sería necesario enfocar una compra pública para la ayuda alimentaria que fortalezca la producción y distribución locales, que son las que aportan empleo estable, seguridad, calidad, y una cohesión social que hoy, más que nunca, necesitamos.
Por todo ello, desde la Red de Ciudades por la Agroecología queremos resaltar el papel de las políticas alimentarias locales para fortalecer nuestras comunidades frente a crisis como la del COVID-19. Entendemos la alimentación de calidad y sostenible como un sistema básico y estratégico de aprovisionamiento de nuestras ciudades y pueblos, equiparable al abastecimiento de agua o energía. Hoy es más evidente que nunca que debemos cuidar, de forma integral, la salud de las personas y el medio ambiente. Y cuidar, tanto la alimentación de todas las personas como las políticas alimentarias que llevamos a cabo, son claves esenciales para lograrlo.
La Red de Ciudades por la Agroecología está formada por las siguientes administraciones locales:
Ayuntamiento de Zaragoza (presidencia)
Ayuntamiento de Valladolid (vicepresidencia)
Ayuntamiento de València (secretaría)
Ayuntamiento de Murcia (vocalía)
Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe
Ayuntamiento de Baztán
Ayuntamiento de Cardedeu
Ayuntamiento de Córdoba
Ayuntamiento de El Prat de Llobregat
Ayuntamiento de Fuenlabrada
Ayuntamiento de Godella
Ayuntamiento de Granollers
Ayuntamiento de Huétor-Vega
Ayuntamiento de Madrid
Ayuntamiento de Meliana
Ayuntamiento de Navás
Ayuntamiento de Pamplona-Iruña
Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid
A su vez, la Red de Ciudades por la Agroecología se ha dotado de un Consejo de Organizaciones Sociales, integrado por las siguientes entidades:
Asociación Del campo al Cole
Alianza de Solidaridad Extremeña
Associació de Consumidors i Productors La Magrana Vallesana
CERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional)
Departamento de Geografía de la Universidad de Valladolid
ECODES
Fundació Espigoladors
Fundación Entretantos
Fundacion Mundubat
Grupo de investigación SEJ-179 Universidad de Córdoba / Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC)
Justicia Alimentaria | Veterinarios Sin Fronteras – Vetermon
La Caravana de Shiva
Mercado Social de Aragón (MesCoop, cooperativa de servicios)
Observatorio para el Derecho a la Alimentación de España
Per l’Horta
Slow Food Zaragoza
Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE)
Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón UAGA-COAG
Por nuestra parte, en primer lugar, compartimos este vídeo donde se recoge el Panel dedicado a «Salud y Calidad» de las últimas XXVII JT SEAE (octubre 2019, Gandía). Recomendamos todas las intervenciones de este panel pero en este fragmento, recogemos la ponencia de Koldo sobre «Conexiones entre la agroindustria y los organismos internacionales de protección del derecho a la alimentación».
Ilustres investigadores españoles, como Nicolás Olea o Marieta Fernández, de la Universidad de Granada, llevan años estudiando los efectos provocados por el uso de agroquímicos y la intensificación agrícola [3]. Las concentraciones han pasado de ser analizadas de mg/kg (ppm), como dicen los cánones, a µg/kg (1000 veces menos), dado que a esas concentraciones ya se están dando efectos nocivos para el organismo. De hecho, 6 de cada 10 residuos de plaguicidas cuantificados en la dieta europea son presuntos disruptores endocrinos [4]y actúan a esos niveles de concentración. Hay que tener en cuenta que la misma cantidad de un tóxico puede afectar individualmente de manera distinta, según nuestra propia sensibilidad al producto, o nuestra edad (no es igual de sensible un bebé o un anciano que un adulto sano), o el momento en que entramos en contacto (si estamos enfermos o débiles afectará mucho más). Y por supuesto, según nuestra dieta.
Otros estudios científicos [5]relacionan diferentes compuestos agrotóxicos [6]con el cáncer, la leucemia, el Alzheimer, el asma, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o alteraciones en el sistema endocrino, entre otras. Del mismo modo, otras investigaciones también apuntan a que una dieta de alimentos ecológicos reduce significativamente los niveles de pesticidas en la orina en niños y adultos [7]. Además, una substancia sintética puede dar lugar a diversos tipos de residuos (Coscollá, 1993). Por un lado, la materia activa y los metabolitos primarios libres, por otro los productos conjugados, los llamados metabolitos ligados covalentemente (muy estables y persistentes, a la vez que poco conocidos). Es por ello que se les ignora legalmente, pero no dejan de ser peligrosos.
Sin embargo, muchas autoridades y empresas siguen insistiendo en su necesidad y su baja peligrosidad. Un ejemplo claro de esta controversia es el glifosato. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en 2015, clasificaba el glifosato como posiblemente cancerígeno para las personas, mientras que posteriormente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo científico regulador de la UE, concluyó que esto no era probable. ¿Qué ha pasado? ¿Realmente antes era seguro o ahora sigue siéndolo? ¿Por qué estas diferencias cuando todos dicen defender nuestra salud?
La concentración y poder de las multinacionales en el sector agroalimentario ha ido en aumento, y con ella una forma de concebir la producción más industrializada y tecnificada. Al mismo tiempo, la demanda de productos de mayor calidad y con ausencia de agrotóxicos, está creciendo junto a la conciencia de los consumidores de que su alimentación tiene que ver son su salud y la del planeta. Esta disyuntiva se salda con promesas de control por parte de la agroindustria, de trazabilidad y de límites a los residuos que, presuntamente, nos pueden dañar la salud. Y también se basan en unas normativas supuestamente realizadas de forma ajena a empresas relacionadas con fitosanitarios. El santo grial son los LMRs, los límites máximos de residuos de esos agrotóxicos, aquello que nos da la confianza de que alimentación en esta sociedad está mucho más controlada que nunca. Pero… la pregunta: ¿Estos LMRs son suficientemente objetivos y científicamente probados como para mantenernos a todos en la confianza deseada? Siendo así, ¿tiene sentido que pidamos una conversión del 100% de nuestra agricultura a una sin uso de agrotóxicos?
Una de las obligaciones del Reglamento de la Unión Europea No 396/2005 relativo a los LMRs de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal es elaborar informes anuales. Este Reglamento parte de la premisa de que la producción de alimentos requiere del empleo de métodos, entre ellos los fitosanitarios, que eviten los daños y garanticen una productividad elevada; al mismo tiempo indica que sus residuos, tanto en los alimentos tratados, como en los animales alimentados con tales o en la miel producida por abejas expuestas a dichas sustancias, pueden tener consecuencias negativas para la salud humana y de los animales, por lo que su pretendido objetivo es garantizar un nivel elevado de protección de los consumidores, al que se une el más prosaico de fijar a escala comunitaria los LMR en aras de la libre circulación de mercancías. Antes de la entrada en vigor de este Reglamento, la Unión Europea contaba con tantos sistemas de evaluación y control de LMR como estados miembros, lo que dificultaba la libre circulación de mercancías.
Ahondando en esto, mientras que la parte no dispositiva y sin efectos jurídicos del Reglamento señala que se debería desarrollar una metodología que tenga en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos de los pesticidas, la práctica dicta que la evaluación se hace de manera individual, sin otra medida que mencionar, tal como ya se ha indicado, en los informes anuales de residuos de plaguicidas el número de muestras de alimentos analizados que presentaban más de un residuo.
A esto se le unen otras arbitrariedades, como su catálogo de excepciones: en productos destinados a terceros países (si se justifica que éstos demandan esos tratamientos), “tolerancia a la importación” (un LMR fijado para productos importados para satisfacer las necesidades del comercio internacional, lo que se traduce en numerosas protestas de nuestros agricultores hacia ciertos Convenios internacionales), el establecimiento de un valor de LMR por defecto para aquellos plaguicidas que no tengan un LMR específico (0,01 mg/kg, sin tener en cuenta ningún estudio de toxicidad) o la fijación de LMR temporales en determinadas circunstancias (tales como casos excepcionales, especialmente, cuando la presencia de residuos pueda deberse a la contaminación ambiental o de otro tipo, o cuando los productos comercializados constituyan una fracción poco importante de la dieta de los europeos y, en su caso de los animales, o para la miel y las infusiones de hierbas, etc).
El procedimiento de fijación de los LMR es similar al de autorización y renovación de sustancias plaguicidas y padece los mismos errores, al ser un sistema tecnocrático [8]que dificulta la transparencia en la toma de decisiones y tener la industria solicitante un excesivo papel protagonista.
Al fin y al cabo, los LMRs sólo son números, medias para estadísticas. El Reglamento Europeo aborda la problemática de los residuos de pesticidas como si de una ficción se tratase puesto que la realidad queda ocultada detrás de conceptos como las buenas prácticas agrícolas, los grupos vulnerables y la evaluación individual de los plaguicidas, impidiendo el objetivo de protección de la salud humana. En conclusión, y parafraseando a Ulrich Beck [9], los LMR cumplen la función simbólica de desintoxicación de la sociedad, ya que son el instrumento que permite,o al menos pretende hacerlo, tranquilizar contra la toxicidad de los pesticidas:¿qué mejor forma de negar su peligro que establecer unos límites con apariencia de ciencia científica que indiquen que un veneno no lo es?. ■
Referencias bibliográficas: Para consultar la totalidad de este artículo así como todas las referencias bibliográficas que en él aparecen, dispone de la libre descarga del documento “Evidencias Científicas de la Producción Ecológica” en www.agroecologia.net
[1]Ecologistas en Acción
[2] SEAE, La Vall de la Casella Coop.V
[3] Freire C, López-Espinosa MJ, Fernández M, Molina-Molina JM, Prada R, Olea N. Prenatal exposure to organochlorine pesticides and TSH status in newborns from Southern Spain. Sci Total Environ. 2011.
[5] Tres nuevos estudios separados de 2012 confirman: los pesticidas dañan la cognición de los niños- www.panna.org/
[6] La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los residuos de pesticidas en los alimentos son la ruta más crítica de exposición infantil. Otras formas importantes en que los niños toman pesticidas: en el útero, en el hogar y la guardería o en escuelas y parques infantiles – www.panna.org/
[7] Según un estudio de la Universidad de California , junto a la Commonweal Institute (Bolinas, CA) y Friends of the Earth de Berkeley; u otro del Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Brigham and Women’s Hospital and Harvard Medical School, de Boston (Massachusetts).
[8] Una caracterización de la tecnocracia es la propuesta por Jean Meynaud en la década de los años sesenta del siglo XX, que es definida como una forma de estructurar el poder de manera que los técnicos condicionan o determinan la toma de decisiones, tendiendo a sustituir al político en la fijación de políticas y al burócrata en la puesta en operación de las decisiones (MAYOL MIRANDA, A., “La Tecnocracia: el falso profeta de la modernidad”, Revista de Sociología, No 17, 2003).
[9] BECK, U., Risikogesellschaft. Auf dem Weg in eine andere Moderne, Frankfurt, 1986 (trad. cast.: La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, 1ª ed., Barcelona, Surcos, 2006), p. 29.
En el debate online de SEAE de hoy, miércoles 8 de abril 2020, también participará Carmelo García Romero para hablar sobre «mejoras ambientales de la ganadería ecológica y extensiva». Al hilo de ello, compartimos este artículo publicado en la edición 38 de la revista Ae.
«Ventajas de las razas autóctonas y la ganadería extensiva ecológica en la protección de las zonas naturales frente a incendios y otros riesgos»
La ganadería extensiva ecológica con su manejo holístico es fundamental en la preservación de los agrosilvosistemas protegidos, muchos tradicionalmente pastados con razas ganaderas autóctonas y locales. En este sentido es primordial una correcta gestión ecológica para la conservación del ecosistema rural, garantizando la sostenibilidad medioambiental, el control de la biomasa vegetal inflamable para la prevención de incendios forestales y la fertilidad del suelo.
Autoría: C García Romero [1], R Cordero Morales [2]
Introducción
La ganadería extensiva ecológica con razas autóctonas es un modelo altamente sostenible, en cuya estrategia social está conseguir la integración rural plena de la mujer y garantizar la conservación de los agrosilvosistemas para fomentar la biodiversidad junto a sumideros de carbono para limitar las emisiones de gases.
La cría ecológica con cargas ganaderas ajustadas, tienen una alta capacidad digestiva y metabólica para transformar recursos locales en productos pecuarios de calidad, con baja tasa de emisión de gases de efecto invernadero, ejerciendo un control sostenido de la biomasa vegetal inflamable con una reducción importante de los incendios forestales en los parques naturales.
Modelo ecológico ganadero y territorio
La ganadería extensiva ecológica debe sustentarse en razas autóctonas y locales para alcanzar un alto nivel de integración agrícola, pastoril y forestal. Los servicios ecosistémicos de regulación son un gran beneficio, aunque difíciles de cuantificar y pobremente reconocidos, pero imprescindibles a la hora de entender la conectividad ecológica con el territorio, el reservorio de biodiversidad, la heterogeneidad del paisaje y el mantenimiento de la fertilidad a través de los sumideros de carbono.
La Huella de Carbono en el marco de la cría ecológica no es un indicador real de todos los beneficios medioambientales y sociales aportados, por ello la I+D+i es clave, para diferenciarse de otros sistemas que, aunque extensivos, no son sostenibles en el tiempo y espacio, porque el manejo zootécnico es diferente y el sanitario utiliza habitualmente tratamientos antiparasitarios contaminantes que tienen impacto medioambiental, -se ha comunicado la evidencia de la mortalidad que causan las ivermectinas en las poblaciones de la fauna coprófaga del medio natural-.
Los planes holísticos ordenados de salud y bienestar, crean territorios libres de residuos y metabolitos de tratamientos veterinarios (que tienen un gran impacto local y global), favoreciendo una mayor diversidad microbiana y micótica, hongos predadores de larvas de helmintos, e invertebrada, fauna coprófoga, que favorece el equilibrio orgánico y biótico del medio natural con un mayor secuestro de carbono en el suelo.
Impactos positivos ecológicos medioambientales
El pastoreo ecológico en los agrosilvosistemas, previene los incendios forestales al reducir la carga de combustible en el sotobosque y controlar el matorral, además disminuye el coste de mantenimiento de las áreas de cortafuegos y previene las emisiones de CO2. El ganado caprino autóctono es el que mejor aprovecha el estrato arbóreo y arbustivo, con cargas sostenibles, en pastoreo continuo y racional, para mantener el equilibrio del matorral. Para nuevos cortafuegos pueden utilizarse la presión de pastoreo, para crear densidades más altas en cortos períodos de tiempo, controlando la infección por parásitos. El ganado vacuno y ovino local, adaptado, además del impacto positivo que tiene en muchas áreas de montaña, en los sistemas adehesados y dehesas el pastoreo ordenado reduce el riesgo de incendios durante verano.
La importancia de la ganadería extensiva ecológica en la gestión de incendios forestales en territorios de alto valor biológico, montes públicos, se está poniendo de manifiesto a través de los planes de prevención de incendios regulados por algunas Administraciones Públicas, como Castilla-La Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana, Andalucía, entre otras, con pagos compensatorios para el ganadero, y subvenciones para infraestructuras.
Finalmente, destacar la importancia de la apicultura ecológica con su función polinizadora en los ecosistemas rurales para fomentar la flora autóctona y la productividad de cultivos leñosos como el almendro. ■
Referencias bibliográficas:
Cordero Morales R, García Romero C. 2014.Prevención de incendios forestales mediante Ganadería ecológica. Tres modelos sostenibles en Castilla La Mancha.XXII Jornadas Técnicas sobre Ganadería Ecológica, Biodiversidad y Prevención de incendios, Plasencia.
Díaz Gaona C, Labrador Moreno J, Rodríguez Estévez V, Ruz Luque JM, Sánchez Rodríguez M. 2014. Estudio-diagnóstico sobre ganadería ecológica, biodiversidad y áreas protegidas. XI Congreso SEAE. Agricultura familiar. Victoria Gastéis. Álava.
[1]Real Academia de Ciencias Veterinarias. Instituto de España. Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE). Toledo. Castilla-La Mancha.
[2] Oficina Comarcal Agraria. Delegación Provincial de Agricultura y Desarrollo Rural. Almodóvar del Campo. Ciudad Real. Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE)
Más de 600 organizaciones de todo el Estado siguen exigiendo, esta vez a los Ministerios de Sanidad y Consumo, medidas para apoyar la producción y comercialización agroalimentaria de pequeña escala, el ámbito agroecológico y la economía local.
Las organizaciones reclaman la apertura de los mercados alimentarios, apostar desde la administración por las producciones locales o medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.
Bajo el hashtag #SOSCampesinado agricultoras, ganaderas y diversas productoras cuentan públicamente la situación de vulnerabilidad que vive este sector de nuestra economía local.
En vista de la respuesta de Ministerio de Agricultura, Pesca de Alimentación y la falta de medidas concretas, cerca de 600 organizaciones y colectivos de todo el estado han registrado una nueva carta a los Ministerios de Sanidad y Consumo este 8 de abril donde se solicita formalmente que se «dicten las instrucciones pertinentes a las comunidades autónomas y ayuntamientos para que se busquen soluciones para los mercados no sedentarios de proximidad». Esta segunda carta es el siguiente paso en el marco de la campaña #SOSCampesinado, una alianza de organizaciones ecologistas, sindicatos, productoras y productores locales, plataformas, cooperativas y grupos de investigación que exigen medidas concretas para la protección de la economía local y el sector agroalimentario de pequeña escala.
El cierre generalizado de los mercados alimentarios por la interpretación excesivamente restrictiva que muchos gobiernos locales y autonómicos están haciendo que las prohibiciones decretadas por el estado de alarma ante la pandemia del COVID-19 están generando costes inasumibles a los productores y las productoras locales. Esta situación está afectando profundamente a sus modos de vida, además de estar incrementando el desperdicio alimentario por la imposibilidad de dar salida a sus productos y, lo que es más grave, que no lleguen a la ciudadanía alimentos básicos, frescos y más sanos frente a los procesados.
Las organizaciones firmantes remiten a los protocolos de seguridad e higiene puestos en marcha por algunas comunidades autónomas para que los mercados de proximidad y otros circuitos cortos de comercialización puedan seguir siendo garantes de seguridad alimentaria durante esta crisis. No en vano, estos canales de venta directa facilitan el acceso a la ciudadanía de bienes de primera necesidad -cuya producción, circulación y abastecimiento están protegidas expresamente por el estado de alarma- en condiciones óptimas de seguridad e higiene que suelen ser superiores a las de cualquier supermercado. En concreto, citan la regulación que hizo de la venta directa de alimentos el Gobierno de las Islas Baleares; o de los desplazamientos a granjas, huertos y corrales de autoabastecimiento de alimentos que hizo la Consejería de Medio Rural en Galicia.
También, de cara a mitigar el brutal impacto económico que está provocando esta crisis en las economías campesinas, entre otros motivos por la inactividad del sector hostelero, se pide un esfuerzo de las diversas administraciones para que apuesten por las producciones locales, las de origen extensivo y las agroecológicas en la compra pública de alimentos para abastecer hospitales, centros de mayores, comedores sociales, comedores escolares o bancos de alimentos; o medidas fiscales como la exención del pago de autónomos a las pequeñas granjas.
Esta urgencia, como tantas otras, nos encontrará unidas a todas las organizaciones que trabajamos en favor de una alimentación sana y sostenible, donde la pequeña producción agroecológica agraria y ganadera está en la vanguardia.