1 Ago, 2018 | Noticias, Noticias SEAE 2018
El taller de “Recolección y destilación de plantas aromáticas y medicinales” organizado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) en Corvera (Murcia) ha conectado los conocimientos más tradicionales del manejo de este cultivo con la mejora de la formación y cualificación de personas desempleadas que consideran el sector agrario agroecológico como una oportunidad profesional muy atractiva.
El oficio de tallero (aquella persona que trabaja recolectando plantas silvestres) era muy habitual en áreas agrícolas hace décadas, pero, con la industrialización de la agricultura, entre otros factores, se ha ido perdiendo. También, “desde los años 40 a los 60, el estado de los montes era mucho mejor pues estaba cuidado por quienes aprovechaban sus recursos. Pero ahora están abandonados, sucios y las plantas muy secas por la sequía”, comentan Rafael y Francisca, un matrimonio de agricultores bien conocedor del cultivo y la destilación de plantas aromáticas, una labor que siguen practicando desde hace muchos años. Han compartido su experiencia y conocimientos con el grupo de personas desempleadas de la Región de Murcia que participan en las acciones del Banco Laboral Agroecológico, iniciativa llevada a cabo por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) en varias CC.AA.
“En la actualidad, es más difícil encontrar planta de calidad, que tenga un alto contenido en aceites esenciales como antaño, por eso cada vez son más frecuentes las plantaciones de aromáticas en sus distintas variedades” señala Francisco. “Aunque la destilación de plantas aromáticas data de tiempos inmemoriales, al igual que su uso por ejemplo en medicina o condimentos, es una actividad que está recobrando fuerza, como puede ser con el tema de los cosméticos”.

Esta actividad, fundamentalmente práctica, comenzó con la recogida de romero silvestre y otras variedades en los alrededores de la finca El Solar. El tallero explicó cómo elegir la planta óptima y cómo proceder a su corte, oficio que lleva desempeñando desde que era un niño. En el caso del romero, se pudo comprobar cómo es mejor tallarla cuando está más tierna y menos lignificada (leñosa) pues contiene una mayor concentración de aceites esenciales. También se explicó el uso de una hoz o una corvilla y el adecuado movimiento de muñeca, “una práctica que en apariencia es fácil, pero requiere de un conocimiento previo”. También, se explicó la importancia de la salud de los suelos y su microbiología como principio vital para la salud del planeta y sus habitantes.
De esta manera, los/as asistentes al taller fueron llenando la arpilá (una red de esparto con la forma de un saco que recoge la planta y facilita su transporte). Se explicó que para recoger mayores cantidades de planta, se hacía el uso del arpil (que es igual que la arpilá pero con mayor volumen). Una vez recogida la planta, los/as alumnos/as procedieron a llenar una caldera (que contenía un poco de agua) con el romero, taparla, sellarla con barro y encender el fuego del horno para hervirlo. “Una vez entran los vapores en la caldera arrastrarán los aceites esenciales de esta planta, pasarán por un serpentín que los enfriará y condensará y finalmente, obtendremos un líquido que separaremos por densidad como es el hidrolato o esencia”.
Francisca completó la acción formativa compartiendo su experiencia con el uso del hidrolato y las esencias, para elaborar productos de cosmética naturales, como jabones, cremas, ungüentos, tinturas… para uso particular o para su venta y colaboración con la Asociación ambiental Morus Alba, que trabaja por la recuperación de variedades del entorno de Corbera con fines medioambientales.
Esta formación se desarrolla en el marco del proyecto AgroecoInnova – Formación agroecológica para el empleo rural del Programa empleaverde de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) con cofinanciación del Fondo Social Europeo (FSE), que tiene como objetivo contribuir a mejorar la cualificación de los desempleados/as en técnicas de producción agraria ecológica para adecuar su perfil laboral a las necesidades actuales del sector de la producción ecológica.
Más info: comunicacion@agroecologia.net
22 May, 2018 | Noticias, Noticias SEAE 2018
Consumidores/as de alimentos ecológicos y expertos/as coinciden en señalar que alimentarse con productos ecológicos y de proximidad es apoyar la economía local y su entorno sostenible.
NP SEAE (20/05/18).- La agricultura ecológica supone un claro apoyo a la economía local, la biodiversidad y la identidad rural. Esta es una de las principales conclusiones extraídas por el grupo de consumidores/as y expertos/as en agricultura ecológica que participaron en la visita a la Finca Algendaret vell, organizada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), en colaboración con S’Hort Ecològic y APAEM (Associació de Productors d’Agricultura Ècològica de Menorca). Bajo el lema “Frente al cambio climático, consume agroecología”, asistieron personas interesadas tanto en la producción ecológica como en el consumo derivado de los productos de ésta. Todos/as coincidieron en señalar que alimentarse con productos ecológicos y de proximidad es apoyar la economía local y su entorno sostenible.

En la visita participaron miembros de diferentes instituciones y entidades de las Islas Baleares, como las mencionadas CBPAE – Consell Balear de la Producció Agrària Ecològica y APAEM junto a otras como APAEMA y APAEEF (Associaciò de la Producciò Agraria Ecològica de Mallorca y de Eivissa y Formentera respectivamente). En las jornadas SEAE presentó el Estudio-Diagnóstico de “Prácticas Agroecológicas de adaptación al cambio climático”, elaborado en el proyecto Adapta Agroecología que contiene algunas experiencias destacadas y manejos agroecológicos utilizados a nivel estatal para la adaptación de la agricultura al cambio climático.
Durante todo el recorrido, se comprobó la importancia del uso de variedades locales adaptadas a la climatología y los suelos de la zona. Los mismos productores quisieron resaltar que las variedades tradicionales son más resilientes frente al Cambio Climático por lo que coincidieron en afirmar que es necesario conservarlas, cultivarlas y visibilizarlas.
De un modo muy evidente, los/as asistentes comprobaron que la diversidad silvestre del lugar es altamente elevada. Así mismo, en la misma zona de cultivo se realiza un manejo controlado, pero fuera de ella, esta flora espontánea actúa como refugio de la fauna auxiliar permitiendo que el propio ecosistema se autorregule, tal y como señaló el productor y propietario de la finca.
Otra de las principales cuestiones generadas durante el debate entre los/as asistente, fue el tema del consumo: cómo lograr que la sociedad balear en su conjunto se informe y haga un consumo consciente como soporte para mantener la economía local y rural, la diversidad agraria autóctona, el paisaje y la identidad de los lugares, a la vez que se apuesta por una agricultura respetuosa con el entorno, sus trabajadores/as y quienes consumen sus productos.
En cuanto al tema práctico de manejos en la finca, también se destacó el sistema de recogida de agua de lluvia y del rocío, instalado en los invernaderos, o por ejemplo, se mostró la parte de la finca donde se practica el mínimo laboreo, con idea de eliminarlo a tenor de los resultados obtenidos. También las rotaciones de cultivos fueron señaladas como parte imprescindible en la salud del suelo y de los sucesivos cultivos. Del mismo modo, la incorporación de materia orgánica a base de compost maduro elaborado por ellos mismos, con restos vegetales y excrementos de oveja menorquina (raza autóctona) procedentes de la propia finca.
Para finalizar la visita, los/as participantes disfrutaron de una comida 100% ecológica, compuesta por un arroz con verduras y unas fresas con nata ecológica de vaca roja menorquina.

La jornada se ha realizado en el marco del proyecto “Adapta Agroecología” que fomenta la generación y difusión de prácticas agroecológicas que se adapten a las consecuencias del cambio climático y que, además, propone una serie de actuaciones para la cogeneración, transferencia y capacitación de agricultores/as y técnicos. Las próximas jornadas de SEAE sobre este tema serán en Madrid (Parque Agrario de Fuenlabrada, el 26 de mayo 2018) y las de Murcia (con Antigua Vida Nueva, el 27 mayo 2018). El proyecto está cofinanciado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). La acción pretende concienciar la capacidad e información de los asistentes para que les permita decidir mejor para ayudar a reducir las consecuencias climáticas negativas en la agricultura y el planeta.
6 Abr, 2018 | Noticias, Noticias SEAE 2018
Así lo aseguró, al referirse al aporte nutricional de las semillas transgénicas, la investigadora española, María Dolores Raigón Jiménez, profesora de la Universidad Politécnica de Valencia y presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), en su visita a la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.
Para la investigadora Raigón, experta en producción ecológica y en calidad de alimentos, es necesario que la sociedad comprenda que no existen los llamados “superalimentos” en ninguna parte del mundo. Lo que realmente existe “es una combinación de alimentos que conforman nuestra dieta, que debe integrar alimentos limpios, naturales, que aporten la energía y los nutrientes suficientes, y no sean causantes de enfermedades”. Para la investigadora española, la modificación genética de las semillas está lejos de lograr abastecer de alimentos a la población mundial.
Hay estudios que hablan de cómo, al introducir genes de una especie en otra completamente diferente, se pueden generar reacciones alérgicas en el consumidor. La evidencia científica indica que los elementos empleados para unir el material genético modificado pueden estar originando tales perjuicios, asegura la profesora.
Sostiene que, desde el punto de vista económico, el mercado europeo le da prioridad a algunos de los productos de países como Colombia, debido a que aún no han sido intervenidos por modificaciones genéticas o el exceso de agroquímicos. “¿A quién se le ocurre que el café colombiano tendría el mismo recibimiento en Europa si se realizara con semillas transgénicas? Colombia no necesita usar esa tecnología para tener el mejor café del mundo”, argumenta.

Soberanía, biodiversidad y cultura
La postura de la profesora María Dolores Raigón es compartida por la profesora Marina Sánchez De Prager de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la U.N. Sede Palmira. “La promoción de las semillas transgénicas patentadas alejaría a Colombia de un modelo de soberanía alimentaria, al llevarnos a comprar de empresas extranjeras las semillas que podríamos estar generando aquí. Además, afecta nuestra biodiversidad”, afirma.
La introducción de semillas transgénicas patentadas en respuesta a fenómenos como el cambio climático, las plagas, o a dinámicas como la aspersión con glifosato conduce a modelos de monocultivo, aseguran las docentes. Así, en territorios donde antes había una gran biodiversidad de plantas nativas, ahora se evidencia un enorme predominio de cultivos de semillas modificadas genéticamente. Un ejemplo de esto, explican, está en los cultivos de soja en Argentina, que ahora ocupan cerca del 60 % de la superficie sembrada, de acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina.
Carlos Pino, director del Centro de Investigación y Desarrollo de Agroecología de Chile, asegura que con la pérdida de las variedades de cultivos nativos se pierden también las expresiones culturales y los conocimientos ancestrales ligados a estas.
“Nos dicen que los alimentos provenientes de semillas transgénicas son más baratos y más fáciles de producir. Promueven que en Chile, Brasil, o Colombia tengamos ese tipo de alimentos, cuando podríamos tener países ricos y bien alimentados con base en el rescate de nuestras culturas”, asegura el investigador Pino, quien señala que en su país están prohibidos los cultivos transgénicos, a excepción de algunas áreas reguladas para la producción de semillas modificadas genéticamente, utilizadas solo para exportación.
Agroecología como respuesta
Los investigadores promueven la agroecología como ciencia interdisciplinaria para integrar conocimientos provenientes de, entre otras, la ecología, la biología, la antropología y la sociología, buscando rescatar y valorar las prácticas realizadas por nuestros agricultores.
Según afirman, la investigación y la observación desde instituciones como la U.N. Sede Palmira permiten hallar los fundamentos teóricos de situaciones como, por ejemplo, la siembra de cilantro junto a cultivos de tomate para el control biológico contra las plagas aéreas.
“Cuando se siembran sistemas biodiversos, con flores, por citar un caso, se brinda refugio, néctar y polen a enemigos naturales de las plagas, generando un equilibrio en el cultivo. Así, la agroecología nos evita el uso de semillas transgénicas o la aplicación, en muchos de los casos, de agroquímicos y fertilizantes”, sostiene la profesora Sánchez.
Tanto ella como los investigadores Raigón y Pino piden una mayor inversión en sus países para la investigación en agroecología. “Algunos quieren ridiculizar un modelo científico basado en la observación de la naturaleza. Nosotros hemos evidenciado que el agricultor puede ser el primer científico a nivel de campo para empezar a resolver problemas técnicos. De esta manera podemos llegar a una tecnología en función no de una empresa, sino del agricultor”, expresa Raigón.
Los investigadores internacionales participaron del seminario agroecológico “Ciencia, Encuentros y Saberes, Año 13”, organizado por la U.N. Sede de Palmira.
Fuente: Agencia de Noticias UN
Palmira (Colombia), 27 de marzo de 2018, (Por: fin/FH/dmh/VPA)