Mejora tus conocimientos en producción ecológica con la formación online de SEAE

Mejora tus conocimientos en producción ecológica con la formación online de SEAE

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) lanza una serie de cursos online enfocados a mejorar y reforzar la cualificación de agricultores/as y demás agentes de la cadena agroalimentaria ecológica. Toda la oferta formativa en producción ecológica puede encontrarse en la agenda de SEAE.

Desde la creación en 1992 de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), esta organización sin ánimo de lucro ha organizado e impartido cientos de cursos, tanto a nivel local como provincial y estatal y en modalidades presenciales, mixtas y online. Su vocación técnico-científica tiene entre sus fines “mejorar la cualificación de aquellas personas que trabajan en el sector agroalimentario” y por ello, año tras año, incrementa sus esfuerzos por continuar ofreciendo una oferta formativa variada y accesible para todas aquellas personas que bien, quieran iniciarse a la producción ecológica o bien, quieran complementar y actualizar sus conocimientos acerca de materias concretas o del sector.

Así pues, a comienzos de 2020, la SEAE ha preparado una amplia relación de cursos enfocados a diversos perfiles, todos ellos incluidos en la Agenda SEAE accesible a través de la web www.agroecologia.net

Actualmente, hay disponibles las siguientes formaciones:

Formación en elaboración, postcosecha y calidad en producción ecológica. Del 28 de enero al 23 de junio 2020.

Esta formación, reeditada por su demanda durante años, incluye tres cursos complementarios en las siguientes temáticas:

  1. CURSO ONLINE DE INTRODUCCIÓN A LA ELABORACIÓN DE ALIMENTOS ECOLÓGICOS. Del 28 de enero al 10 de marzo de 2020
  2. CURSO ONLINE POSTCOSECHA: MANIPULACIÓN Y ENVASADO DE PRODUCTOS HORTOFRUTÍCOLAS ECOLÓGICOS FRESCOS. Del 17 de marzo al 28 de abril de 2020
  3. CURSO ONLINE DE CALIDAD Y SEGURIDAD EN EL SECTOR AGROALIMENTARIO ECOLÓGICO. Del 5 de mayo al 23 de junio de 2020

El objetivo principal del curso es ofrecer una formación a pequeños y medianos agricultores, ganaderos y empresarios con el fin de impulsar el sector ecológico de las industrias de transformación vegetales y animales. Los grandes sectores industriales ecológicos como la manipulación de frutas y hortalizas; los aceites; los vinos y la elaboración de quesos se tratarán en otros cursos específicos.

La inscripción puede solicitarse independientemente a cada curso, pero si se realizan dos cursos se aplicará un descuento promocional del 10% sobre el importe total de inscripción y si se realizan los tres cursos el descuento será del 20%.

Toda la información sobre temarios, profesorado, metodologías e inscripciones en este enlace.

Curso online de Comedores escolares ecológicos para profesionales vinculados a la cocina. Del 18 de febrero al 23 de marzo 2020.

Con esta formación, SEAE pretende facilitar conocmientos sobre alimentación ecológica a los profesionales vinculados a los comedores escolares, así como dar herramientas necesarias para el correcto diseño y elaboración del menú escolar ecológico. Gracias a las ediciones anteriores de esta formación, se fomentarán las redes y alianzas entre las escuelas, empresas y productores ecológicos locales así como elaborar alternativas medioambientales formativas.

Toda la información del curso  online sobre Comedores escolares ecológicos: temarios, profesorado, metodologías e inscripciones en este enlace.

Formación en diversas temáticas de producción ecológica para residentes en la Comunitat Valenciana. Durante todo el 2020

Gracias al Programa de Desarrollo Rural de la Conselleria d’Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica de la Generalitat Valenciana,  la SEAE ofrecerá durante todo el año 2020 diversas formaciones online, presenciales y mixtas (formación online y presencial) dirigidas a personas que residen en la Comunitat Valenciana.

Actualmente, ha comenzado el curso sobre «Control Biológico de plagas y enfermedades en producción ecológica«, que pronto completó el aforo debido al gran interés que despierta esta materia. Actualmente, la fase de inscripción está abierta para una formación mixta sobre «Conversión a la agricultura ecológica», cuya sesión presencial será 29 de febrero, donde los/as participantes visitarán Oli Oli, productora de aceites ecológicos situada en el término de Requena.

El curso al completo será del 4 de febrero al 6 de marzo de 2020. Toda la información (temarios, profesorado, metodologías e inscripciones) en este enlace.

Por otro lado, el Servicio de Formación del Profesorado de la Conselleria d’Educació, Investigació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana (CEFIRE) ofrece una formación semipresencial (18 h. online) dirigida a PROFESORADO INTERNIVEL de la Comunitat Valenciana que será impartida por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE).

Esta formación está pensada para crear una conciencia medioambiental sobre los problemas que afectan a nuestro entorno y promover herramientas y acciones de mejora entre la comunidad educativa. Más información e inscripciones aquí.

Formación Programada (bonificada) para empresas

SEAE te ofrece la posibilidad de aprovechar todas las ventajas de la formación bonificada, aprovechando el crédito disponible en tu entidad, con una amplia oferta de cursos sobre producción ecológica y agroecología.

Puedes consultar el catálogo e informarte a través del siguiente enlace.


Para cualquier información extra pueden contactar con el equipo técnico de SEAE a través del 96 126 71 22 o en comunicacion@agroecologia.net

Llamamiento a participar en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid

Llamamiento a participar en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) se une al llamamiento de Alianza por el Clima a participar en las diversas acciones planteadas para la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid. Porque «creemos en la justicia climática como el eje vertebrador de la lucha social de nuestro tiempo: porque la sostenibilidad es imposible sin justicia social, y la justicia no existe sin un respeto a todos los seres que viven en el planeta». Consulta el llamamiento, y únete a las cientos de organizaciones adheridas.

Más allá de la COP25: los pueblos por el clima

Las decisiones unilaterales del gobierno chileno de Sebastián Piñera de cancelar la celebración de la COP 25 en Chile –ignorando a los movimientos sociales chilenos y del resto de América Latina y su trabajo previo de meses– y del gobierno de Pedro Sánchez de acoger el evento, obligan a los movimientos sociales del Estado español a tomar un relevo sobre el que no han sido consultados, en un marco temporal casi inasumible para garantizar una participación y contestación social adecuadas.

Siendo conscientes del claro eurocentrismo que implica la celebración de una COP en un país europeo por tercer año consecutivo, aceptamos el reto de articular protestas y críticas contra estas políticas como una enorme responsabilidad. Lo hacemos desde la rabia e impotencia ante las injusticias y atrocidades que se están cometiendo contra el pueblo chileno, desde la solidaridad y apoyo frente a la decisión de continuar con la celebración de la Cumbre de los Pueblos y de la Cumbre Social por la Acción Climática en Chile, y desde la determinación de intentar generar un espacio donde su voz también pueda ser escuchada.

Condenamos de forma tajante y sin tapujos la violación de derechos humanos en Chile y exigimos su cese. La declaración de guerra contra el pueblo chileno por parte de su gobierno es un ataque a la democracia y a la lucha por la justicia social. Demandamos que los responsables de esta represión sean sancionados. Queremos poner bajo el foco que la protesta social en Chile y en otros lugares del mundo es también la expresión de la crisis ecológica. El paradigma del crecimiento económico ilimitado está estrellando a la humanidad contra unos límites planetarios que desde el sistema económico se insiste en invisibilizar.

Vivimos tiempos convulsos de auténtica emergencia ecológica, climática y social. El diagnóstico científico es diáfano respecto a la gravedad y la urgencia del momento. El crecimiento económico se produce a costa de las personas más vulnerables: las personas racializadas, las personas indígenas, el campesinado, las personas empobrecidas, las personas migrantes, las personas LGBTI y queer, las comunidades de vanguardia en resistencia… Y se produce también a costa de nuestro entorno, las demás especies y los ecosistemas. Las mujeres, que forman parte de todos estos colectivos, se ven afectadas diferencialmente y son víctimas de las peores consecuencias del modelo capitalista cisheteropatriarcal.

Como activistas con base en el Estado español y la Unión Europea, queremos asumir la responsabilidad de denunciar el papel explotador de las regiones enriquecidas del mundo y su protagonismo en la generación de “zonas de sacrificio” en países empobrecidos, a través del extractivismo energético, material y cultural, que destruye comunidades y bienes comunes. Estamos viviendo en países que impulsan el consumo y la destrucción de la humanidad y la naturaleza, imponiendo nuestros modelos y visiones del mundo en otras partes del planeta.

Desde estos mismos países, que poseen una gran capacidad militar (especialmente armamento nuclear), se impulsa un nuevo concepto de securitización climática para proteger sus intereses por medio de la ocupación de importantes nichos de poder y dejando el control de tecnologías clave para la transición energética en manos grandes empresas de seguridad, mientras se incrementa la militarización de las fronteras y se acaparan tierras por todo el planeta. El cambio climático continuará alimentando conflictos armados y guerras a gran escala y violencia entre comunidades.

Desde esta posición privilegiada, nos comprometemos a asumir la responsabilidad de nuestro pasado común, presente y futuro. Nos rebelamos para cambiar este sistema letal.

Es necesario desenmascarar la hipocresía de gobiernos que llevan décadas fracasando en las negociaciones climáticas, al tiempo que blindan tratados comerciales y de inversiones como herramientas de dominación del capital, dirigidos a perpetuar el desequilibrio de poder que permiten el lujo de unas pocas personas a costa del sufrimiento de la mayoría, acaparando, privatizando y financiarizando cada vez mayores esferas de la vida. Esos mismos gobiernos alimentan la industria fósil con subsidios millonarios y protegen y rescatan bancos fósiles que se lucran con la crisis climática y la devastación ambiental y social.

El papel de las empresas transnacionales españolas y europeas en regiones como América Latina han supuesto una prolongación de la larga noche de los 500 años de colonialismo, acrecentando la crisis ecológica, y minando las posibilidades de soberanía de los pueblos. Chile, hoy, es la expresión del cansancio de las políticas neoliberales y extractivistas en todo el continente. América Latina es Chile y Chile es América Latina.

Creemos en la justicia climática como el eje vertebrador de la lucha social de nuestro tiempo: porque la sostenibilidad es imposible sin justicia social, y la justicia no existe sin un respeto a todos los seres que viven en el planeta. La justicia climática es el paraguas más amplio que existe para proteger bajo su esfera toda la diversidad de luchas por otro mundo posible: ecologismo, activismo climático, feminismo, LGBTIQ+, sindicalismo, antirracismo, antifascismo, antimilitarismo, movimientos decoloniales, movimiento indígena, movimiento campesino, movimiento rural… Promovemos la justicia climática como un movimiento de movimientos en el que quepan muchos mundos diversos.

Nos comprometemos a trabajar para dar visibilidad a las demandas que garanticen una transición justa realizada con la rapidez suficiente, para evitar nuevas catástrofes, como un calentamiento por encima de los 1.5°C o el colapso de los ecosistemas y la sociedad. Es necesario tomar decisiones basadas en la ciencia; la comunidad científica ya ha indicado con claridad la necesidad de dejar la mayor parte de los combustibles fósiles en el subsuelo, sin extraer, para lograr una reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero que estén a la altura del reto climático.

Por ello nos rebelamos contra los modelos extractivistas relacionados con la producción y consumo de energía fósil en todo el mundo, así como rechazamos también con especial énfasis el uso civil y militar de la energía nuclear.

Instamos a un cambio radical en el modelo de movilidad que conduzca a la reducción del transporte masivo de mercancías y personas, causantes entre otros problemas de la turistificación y gentrificación exacerbadas en las ciudades, donde generan graves desigualdades sociales. El modelo de transporte debe paliar al mismo tiempo el creciente aislamiento del medio rural, una de las causas de su progresivo despoblamiento.

Denunciamos los intentos de promover falsas soluciones como aquellas basadas en la geoingeniería, que pretenden mantener el statu quo del actual sistema productivo, aleja el foco de las verdaderas soluciones y amenaza, además, con desiguales impactos a escala planetaria que nuevamente sacrificará primero a las comunidades más desfavorecidas.

Denunciamos también la imposición de un modelo de producción y consumo que no reconoce la alimentación como un derecho y que es corresponsable de la crisis climática y de biodiversidad y condena al hambre a más de 800 millones de personas. Exigimos una transición agroecológica que impulse sistemas justos y sostenibles, que respeten la soberanía alimentaria de los pueblos.

De igual forma, denunciamos la imposición de un modelo de producción y consumo basado en el “usar y tirar” que afecta una vez más a las personas más empobrecidas. Las cantidades ingentes de residuos producidos por los países enriquecidos son trasladados en su mayor parte a países del Sur obligando a vivir en una espiral de pobreza, violencia y condiciones insalubres a las comunidades y colectivos más vulnerables que habitan esos lugares.

Por otra parte la explosión social chilena y su brutal represión nos muestra que la crisis civilizatoria que vivimos es también una crisis democrática. Necesitamos avanzar hacia la construcción de modelos más democráticos de sociedad, que garanticen la toma de decisiones colectivas poniendo el bien común en el centro. En este sentido, la decisión de trasladar la COP 25 a Madrid supone también una merma democrática al comprometer los trabajos de meses de numerosas redes, colectivos y organizaciones de todo el mundo que no podrán ahora participar de la forma que habrían deseado.

Nos solidarizamos con quienes más sufren, con las personas trabajadoras y con las comunidades que están en primera línea de resistencia en todos los continentes. También nos solidarizamos con quienes menos han participado en alimentar la crisis climática y más acusan sus impactos. Apoyamos a todas las personas de cualquier género, origen, lengua, raza, etnia, capacidad física, orientación sexual, experiencia, edad y creencia.

Hacemos un llamamiento a personas y colectivos a rebelarse frente a un sistema capitalista opresor que expulsa cada vez a más personas –muchas de las cuales se ven obligadas a migrar de sus territorios– y esquilma de forma creciente las bases que sostienen la vida. Hacemos un llamamiento a participar en la respuesta social a la COP25 y a tejer red y construir comunidad frente a una crisis climática que es solo el síntoma más visible de un sistema profundamente injusto.

Invitamos a todas las personas y colectivos que se sientan interpelados por estas demandas a participar en la construcción de la Cumbre Social por el Clima, para rebelarse, proponer y tejer comunidad. Frente a la creciente represión y las estrategias para dividir y desmovilizar a los movimientos, mostraremos más unidad que nunca en la lucha común por la justicia.

Llamamiento a participar en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid

Se abre un proceso participativo para aportar al Plan Estratégico de España para la PAC post 2020

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recoge toda la información relativa al Plan Estratégico de España que se está elaborando para la futura PAC, en coordinación con el MITECO, las Comunidades Autónomas, las organizaciones agrarias y las medioambientalistas, en un proceso en el que también puede participar el conjunto de la sociedad aportando sus ideas y sugerencias.

Este Plan Estratégico responde a las necesidades de futuro de la agricultura en España y por eso se quiere que pueda implementarse desde el momento en el que se ponga en marcha la PAC post-2020. Con esa intención, se ha elaborado un cronograma de trabajo con hitos y metas temporales establecidos que permitirán presentar el Plan Estratégico a la Comisión Europea a inicios del año 2021.

El proceso de planificación se está realizando a partir de las propuestas legislativas para el futuro de la PAC de la Comisión Europea, en las que se prevé una mayor ambición medioambiental y acción por el clima y una apuesta decidida por el relevo generacional. El Ministerio trabaja en la preparación del Plan Estratégico de manera coordinada con la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea que supervisa el trabajo de los Estados miembros.

Así pues, en esta web encontrarás toda la información sobre el diseño del futuro Plan Estratégico de la PAC y hacer tus propias alegaciones al MAPA, en un proceso de trabajo colectivo.

 

Manifiesto: Agroecología y Consumo Responsable. Ni una especie menos, ni un grado más.

La Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) se suma al MANIFIESTO en el DÍA INTERNACIONAL DE LA ALIMENTACIÓN AGROECOLÓGICA en este 16 de octubre.

Compartimos el manifiesto que pueden encontrar en la página web de La Garbancita Ecológica y al que pueden adherirse mediante el formulario.


Campaña 16 de octubre de 2019

Manifiesto Día Internacional de la Alimentación Agroecológica

Las frecuentes catástrofes climáticas originadas por las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global, afectan gravemente a cientos de millones de personas y amenazan la biodiversidad, la fertilidad de la tierra, la salud alimentaria y ambiental y la vida en todas sus formas. Se suceden las tragedias ecológicas y humanas en forma de sequías, desertización, erosión de los suelos, incendios, huracanes, inundaciones por tormentas, deshielo y subida del nivel del mar, despoblamiento del campo y migraciones climáticas forzosas.

Las causas de esta maquinaria de devastación y pobreza estás identificadas:

1) una Economía de Mercado Global fuera de control;

2) agricultura y ganadería convertidas en ramas de la industria;

3) pasividad y complicidad de políticos e instituciones que gobiernan, no para la cooperación y el bien común, sino para la competitividad y el beneficio privado;

4) hábitos irracionales y enfermantes de la gran mayoría en la producción, la movilidad, la alimentación y el consumo.

La evidencia de las catástrofes que nos amenazan aumenta la conciencia ciudadana sobre las consecuencias de nuestra participación en esta orgía contaminante y biocida. Sin embargo, el capitalismo global aparece como algo natural por la retroalimentación entre la economía de mercado, la sociedad de mercado y el individuo de mercado.

Nos manifestarnos contra la emergencia climática pero también la propiciamos mediante: la alimentación mercantilizada y globalizada; la producción en masa para los mercados mundiales que externaliza sus costes ecológicos, económicos y sanitarios a la naturaleza, la sociedad y el estado; el maltrato animal; las políticas urbanísticas especulativas e insostenibles; el transporte privado (de energía fósil o eléctrica) y los vuelos de bajo coste; el consumismo compulsivo; la subordinación de las mujeres a los hombres y la tragedia de millones de emigrantes y refugiados.

Llevamos 30 años dando vueltas a una verdad incómoda: entre tod@s construimos un infierno a la medida de nuestros deseos. Ya es hora de cambiar estos deseos implantados por una publicidad irresponsable e impedir que la política garantice los derechos y libertades de las grandes corporaciones a costa de los derechos y libertades de pueblos y naciones y de la esquilmación de la naturaleza. Hace falta un poder popular basado en la cooperación de personas, empresas e instituciones comprometidas con la vida, los cuidados, la igualdad de género y los Derechos Humanos capaz de detener la dictadura de la economía de mercado, los políticos de mercado y el individuo de mercado.

La Agroecología y el Consumo Responsable junto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS- Agenda 2030), los compromisos de la Conferencia de París (Dic-2015), la Cumbre del Clima de Nueva York (23/sept/2019) y la movilización mundial del 27-S constituyen valiosas herramientas para convertir las declaraciones en participación ciudadana, emprendimiento económico y políticas públicas y para minorizar a quienes confunden el progreso con una apoteosis productivista y consumista culpable de inseguridad, explotación, pobreza y desamparo para la mayoría de la humanidad. Ellos están en nuestra casa. Pero nosotros también estamos en la suya.

Consejo Rector de La Garbancita Ecológica.

30 de septiembre de 2019


Súmate al manifiesto

Si vuestra entidad o colectivo comparte los contenidos de este comunicado, puede difundirlo y adherirse mediante el siguiente formulario

Todas las adhesiones serán registradas en nuestra web y enlazadas a vuestra página.

Llamamiento a participar en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid

“Agroecología frente al cambio climático y otros retos del S.XXI”

En el contexto actual, la agricultura se enfrenta a desafíos sin precedentes para asegurar el suministro de alimentos a una población en rápido crecimiento. Al mismo tiempo, se busca minimizar los impactos adversos de la agricultura en el medio ambiente, reduciendo el uso de recursos y energía no renovables y mejorando la resistencia al calentamiento global y sus consecuencias sobre el cambio climático.

Es por ello que la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) organiza, en colaboración con el Comité d’Agricultura Ecològica de la Comunitat Valenciana (CAECV), la ONG CERAI, la asociación Llavors d’açí, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y la empresa Fertinagro – Biotech, las XXVII Jornadas Técnicas y VI Congreso Valenciano de Agricultura Ecológica para abordar el papel de la “Agroecología frente al cambio climático y otros retos del S.XXI“. Este evento cuenta con el apoyo de la Generalitat Valenciana, FEADER y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 

El planteamiento central del Congreso entiende que la agroecología ofrece múltiples oportunidades para garantizar una alimentación ecológica, sostenible y saludable a toda la población, asegurando la sostenibilidad del planeta y siendo uno de sus fuertes la lucha contra el cambio climático, tanto en mitigación como en adaptación. Es decir, representa una estrategia multisectorial y multifuncional y la transición agroecológica. Es, en definitiva, el camino necesario para enfrentar el cambio climático y otros retos del SXXI, como versa el lema de estas Jornadas y tal y como se recogerán en cada uno de los paneles, exposiciones y mesas redondas programadas para esos días.

Así pues, se establecen 4 retos principales sobre los que abordar la temática. Estos son:

RETO 1 – Emergenciaclimática y retos ambientales

RETO 2 – Salud y calidad

RETO 3 – Suficiencia productiva y mejora tecnológica

RETO 4 – Democratización del sistema alimentario y relaciones urbano-rurales (consumo)

También, se presentan investigaciones académicas, así como experiencias e iniciativas basadas en las siguientes temáticas:

  1. Agroecología, producción ecológica y Cambio Climático.
  2. Diseño agroecológico de sistemas: producción vegetal, sanidad vegetal, suelos y fertilización, recursos hídricos, agroforestería, etc.
  3. Biodiversidad y conservación: semillas, propagación vegetal, variedades autóctonas, bancos de conservación.
  4. Innovación en agroecología y agricultura ecológica
  5. Desarrollo Rural, políticas públicas e instituciones: estrategias, normativas, certificación.
  6. Ganadería ecológica: razas autóctonas, bienestar animal, manejo holístico, sanidad animal, etc.
  7. Soberanía alimentaria, sistema agroalimentario y equidad de género: elaboración, distribución, comercialización, calidad alimentaria, economía circular.
  8. Comunicación y divulgación: medios, campañas, proyectos.
  9. Formación reglada y educación no formal

 

El Comité Organizador y el Comité Científico siguen preparando cada detalle del programa, que viene siendo actualizado diariamente a través de la página web de la SEAE. Por el momento, puede destacarse la participación del francés Xavier Poux (TYFA Project) en la conferencia marco sobre “Alimentación, emergencia climática y retos ambientales”, de Eduardo Aguilera (de la UPM) sobre la “Captación de CO2 en el suelo” o Mª Dolores Raigón, de la UPV, para tratar el tema de “Calidad y seguridad de la alimentación ecológica).  Puede consultarse la programación al completo en https://www.agroecologia.net/evento/jtseae-gandia19/?instance_id=139

También habrá actividades paralelas gratuitas, y de acceso libre para todo el público, como la cata de variedades locales, una muestra de cine sobre agroecología o visitas a experiencias de referencia en la comarca.

Para cualquier consulta sobre estas Jornadas Técnicas y Congreso, pueden dirigirse al Telf/Fax: 96 126 71 22 o e-mail: comunicacion@agroecologia.net


Para más información:

comunicacion@agroecologia.net – 

https://www.facebook.com/SEAE.Agroecologia

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https://www.youtube.com/seaesociedadespa%C3%B1olaagriculturaecologica

Llamamiento a participar en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid

ENTREVISTA a Xavier Poux: “Hay que organizar esa transición para la gran industria, imaginar nuevas empresas transformadoras de alimento pero en escalas cercanas que respeten los niveles bajos de producción”

 

«Agroecología frente al cambio climático y otros retos del S. XXI» es el tema central de las XXVII Jornadas Técnicas de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) – VI Congreso Valenciano de Agricultura Ecológica, que se celebran el 3 y 4 de octubre en el Campus de la UPV de Gandía. El RETO 1 aborda diversas cuestiones en materia de «Emergencia climática y retos ambientales» y la CONFERENCIA MARCO es «Agroecología: la mejor opción para el clima y la agricultura multifuncional en Europa» y corre a cargo de Xavier Poux, uno de los investigadores que forman parte del estudio «Ten Years for Agroecology in Europe» (TYFA).

Para conocer quién es X. Poux y sobre qué trata este estudio, compartimos esta entrevista a investigador, incluída en el número 34 de la Revista Ae: «Sistemas Alimentarios Agroecológicos».


Xavier Poux lleva más de 25 años trabajando en temas agroambientales en AScA [1], una empresa Consultora y de Investigación (en París, Francia). Es Ingeniero Agrónomo, con PhD en Economía Rural, donde estudió las transformaciones y cambios en los sistemas agrarios de media-grande escala (regional, continental…). Participa en el desarrollo de proyectos (p.e. sobre protección del agua), colabora con organismos científicos así como en foros de expertos a nivel europeo para la evaluación de políticas (p.e. sobre la Política Agraria Común – PAC) o para la conservación de la biodiversidad, como el European Forum of Nature Conservation and Pastoralism[2]. Como investigador del IDDRI, es uno de los autores junto a Pierre-Marie Aubert del estudio “Una Europa agroecológica en 2050: una agricultura multifuncional para una alimentación sana”, publicado por IDDRI[3] en el marco de TYFA[4] un proyecto a largo plazo que busca conocer, entre otros aspectos, bajo qué condiciones –sociales, económicas y políticas– se podría lograr una transición agroecológica a gran escala en toda Europa. Esta investigación es un primer paso y Poux habla de ello para los lectores y lectoras de la Revista Ae.

¿Podría explicarnos alguno de los indicadores que muestran que el actual sistema agroalimentario europeo no es sostenible a medio-largo plazo?

Son muchos los indicadores (medioambientales, económicos…) que muestran que el sistema no es sostenible, como por ejemplo, el coste económico que supone seguir adelante con la agricultura convencional pues simplemente, necesita más: más maquinaria, más insumos… Cuanto más especializado estás, más inputs necesitas (aportaciones externas). Y también se asumen más riesgos. De hecho, un tema muy crítico al que nos estamos enfrentando ahora en Europa es la lucha sobre la producción, que no está creciendo más sino que se mantiene estable e incluso gana inestabilidad con los años, siendo cada vez más variable. Para los sistemas agrarios esto es realmente un asunto delicado en términos de cubrir costes, es decir, el sistema es más frágil desde el punto de vista económico. Y creo que cada vez más agricultores están experimentando esto.

Para los agricultores tradicionales, los que llevan ya más de 20 años, creen que el tiempo pasará, que el mercado será estable mientras buscan apoyos en medidas como seguros, créditos… y así no tendrán sorpresas. Pero estas visiones están cambiando porque ahora la situación es mucho más complicada. Por ejemplo, los jóvenes agricultores/as ven que no tienen acceso a la tierra, ni al capital, por lo que ya no pueden pensar igual.

En este primer informe “Una Europa agroecológica en 2050” hacéis mención a la “agricultura multifuncional”. ¿Cómo resumirías este concepto?

Diría que hay dos aproximaciones acerca de los temas medioambientales en agricultura: Una, está dominada por el tema del clima y la eficiencia del carbono. Es la que defiende la Comisión Europea, y está estrechamente relacionada con la industria y la agricultura eficiente que solo habla de la eficiencia del carbono, un acercamiento que supone un desastre para la biodiversidad, el paisaje, gestión de riesgos (por ejemplo, los incendios) etc.

Y la segunda, es lo que proponemos desde TYFA, un enfoque global y holístico sobre todos los asuntos que se deben abordar: clima, biodiversidad, paisajes, gestión del agua… Con TYFA queremos tener una serie de indicadores y objetivos que van más allá del clima. Es lo que llamamos “multifuncional”.

 

¿En qué consiste el proyecto TYFA (“Ten years for Agroecology in Europe” – “10 años para la agroecología en Europa”)?

Es un proyecto complejo y ambicioso que comenzó en 2014. La aspiración es aplicar la viabilidad de un sistema alimentario a nivel europeo basado en la prohibición de los pesticidas en el futuro, por muchas razones tanto para el agroecosistema como para la salud, dos factores básicos para modelar un sistema agrícola sostenible a esta escala.

Cuando comenzamos con este proyecto y buscamos información en las publicaciones europeas, estábamos seguros que encontraríamos literatura que hiciera referencia al nivel de producción de la agricultura ecológica (AE) y que mostrará que la AE tiene la capacidad suficiente para alimentar Europa. Pero no encontramos… Sí hay publicaciones a nivel global sobre la agroecología como sistema capaz de producir lo suficiente para alimentar al mundo, por ejemplo sobre climas tropicales o lugares de agricultura de bajos insumos en otros continentes, donde las prácticas agroecológicas son el punto de partida para tener un alto nivel de producción. Pero repito, no hay investigaciones concretas que cuantifiquen si el nivel de producción de la AE en Europa sería suficiente o no para abastecerla. Entonces declinamos con esta deducción. Pensamos que el primer paso para ayudar al debate y tener argumentos era cuantificar estos datos y tener un modelo basado en un enfoque científico. Por eso, se constituyó un Comité Científico en TYFA que ha ido trabajando y tomando responsabilidades sobre este tema (reuniones, debates, informes…). El planteamiento de partida: ¿es posible tener sistemas menos productivos en Europa? Necesitamos que las investigaciones científicas demuestren que si queremos alcanzar sistemas sostenibles “precisamos tener sistemas de baja producción”. Y necesitamos transmitir con fuerza esos valores ambientales de una manera.

Por tanto, una de sus conclusiones más destacadas es que para alcanzar esa Europa agroecológica sería necesario reducir el nivel de producción, ¿cierto?. ¿No es este un punto de controversia?

Desde mi experiencia en el ámbito rural y la agroecología, he comprobado que lo más difícil de alcanzar en los proyectos de ámbito local, es terminar con la creencia de muchos agricultores/ as de que no es posible producir menos. Es decir, la necesidad de producir es tan fuerte que implementar cualquier acción sobre, por ejemplo, la protección de agua o la conservación de la biodiversidad, se vuelve bastante complicado, sobre todo porque la mayoría de personas piensan (no solo agricultores/ as sino también autoridades locales, investigadores/as…) que seríamos capaces de hacer cualquier cosa pero no de reducir el nivel de producción.

Y desde la literatura, lo que he comprobado bajo mi experiencia sobre sistemas agrícolas sostenibles, es que, la narrativa sobre la producción es muy poderosa y dominante, y hace muy difícil incluso justificar ambiciosos proyectos medioambientales locales. Necesitamos tener una visión global que nos permita justificar los proyectos locales, un argumentario que evidencie que es posible producir menos a nivel europeo y esto hará posible que los proyectos sobre la reducción de la producción puedan implementarse a nivel local. Quiero dejar claro que no se trata de tener un sistema de baja producción porque sí, sino que la idea planteada es tener sistemas agrícolas sustentables que consideren los aspectos medioambientales y de salud.

¿Cómo influye el fortalecimiento de estos aspectos sobre la conservación de la biodiversidad?

La biodiversidad es uno de los principios fundamentales de la agroecología, y está ligada de forma compleja a otros principios como el uso de los recursos locales, de forma que cuando se habla de agrobiodiversidad, no se trata simplemente de aumentar el número de especies y variedades existentes en un almacén o banco nacional o internacional sino que debemos comenzar por rescatar las variedades locales. También se trata de su valoración y consumo por parte de la población ya que en el fondo se dejará de producir lo que no se consume. Así que, junto a las variedades locales, debemos rescatar esas recetas tradicionales que hacían uso de esos productos y que finalmente aumente su demanda. No se trata de conservar en aislamiento, sino en la dinámica de su uso.

¿Cómo convences a estos agricultores/as que tienen que producir menos si tienen miedo de, por ejemplo, bajar su nivel de ingresos?

Aquí aparecen dos aspectos. El primero es el miedo de tener menos ingresos pero aquí les diría que hay muchos ejemplos de sistemas agrarios de altos ingresos con menos producción y son casos de AE o de la agricultura de bajos insumos. Y es que no hay una contradicción automática entre mantener o incluso aumentar los ingresos y tener un alto nivel de producción. Es más, producir mucho, cuesta mucho más dinero si tienes en cuenta todos los gastos y además de otros factores.

El segundo punto sería esa creencia existente de que “hay que producir mucho”: hay muchos agricultores y políticos que están plenamente convencidos de que habrá que aumentar la producción en el futuro. Los datos calculan que habrá unos 9 millones de habitantes en la tierra, por lo que entonces necesitaríamos duplicar la producción. Es la idea que tienen muchos agricultores y políticos y la repiten continuamente en sus discursos. Así que, respecto a tu pregunta de cómo convencerles, creo que será una cuestión a medio plazo, pero es fundamental tratar con esa otra narrativa basada no en producir más sino en tener un sistema alimentario más sostenible, no basado en el alto nivel de producción sino principalmente en la sostenibilidad del sistema alimentario. Durante épocas hemos pensado que no hay otra opción pero sí hay una alternativa y eso es lo que queremos traer con TYFA.

Hay que tener presente que este escenario se plantea para 2050, es decir, que quedan 30 años vista. Si tienes en cuenta la conclusión de este informe, estamos hablando que se trata del mismo periodo de tiempo en el que nos hemos recuperado de la II Guerra Mundial (años 50), y también, en el que hemos construido sistema industrial instaurado (desde los años 80 y 90). Entonces, necesitamos tener este tiempo de debate para organizar la transición, es muy importante. Este escenario agroecológico puede ser muy positivo para los agricultores tanto desde el punto de vista de los ingresos, como de su salud y del rol social que juegan en la sociedad, ya que pueden estar muy orgullosos de la labor que hacen con la AE.

¿Y las grandes compañías agroalimentarias, no suponen ningún obstáculo?

Claro que sus hábitos suponen muchos obstáculos pero también veo que existen muchas oportunidades. En Francia tenemos el mismo debate sobre la cooptación de la agroecología y estamos de acuerdo en que las multinacionales no deben apropiarse del nombre de la agroecología. Pero si vamos al fondo de esta cuestión, los consumidores/as y la ciudadanía son los que van a exigir y exigen otro tipo de alimentación. En la actualidad no tienen todavía la suficiente información sobre el modo en que se produce la comida. Pero en el futuro, esto vendrá y será mucho más difícil para los supermercados engañar con estos temas relacionados con la alimentación.

¿Y cuál sería la propuesta para que estas -llamémosle- “amenazas” sean “oportunidades”?

La cuestión está en organizar esa transición también para la gran industria y las grandes empresas agrícolas. Respecto a esto, hay dos hechos: primero, imaginar nuevos sectores basados en una menor producción y en productores locales. Podemos conseguir grandes empresas transformadoras de alimento pero en escalas cercanas, respetando los niveles bajos de producción. No nos podemos librar del término de industria. Eso implicaría un discurso que elimina puestos de trabajo, ingresos… La idea es establecer una escala media de industria agroalimentaria: en lugar de ser una gran empresa, tener varias pequeñas fincas que produzcan alimentos cercanos, de calidad… Un ejemplo inspirador en Francia ha sido el de una pequeña ganadería ecológica que trabaja con una raza de vaca “poco productiva” (que produce solo una vez al día). Esta empresa comenzó a pequeña escala, haciendo yogur y queso. Sus productos triunfaron y poco a poco, se han unido varios ganaderos a su proyecto: en lugar de tener una gran empresa, tienen muchas pequeñas fincas, que proveen de productos de alta calidad y cercanos. Hoy en día, puedes encontrar sus productos ecológicos en supermercados de París y cuentan con cientos de miles consumidores.

Y segundo, hay que acompañar el reemplazo total, hasta el final, de las grandes concentraciones de empresas que se mantienen en Europa y que mañana serán obsoletas. Es un gran problema. Cualquier región tiene una gran industria, que cerrarla o evitarla supondría una pérdida para la economía local. Por ello, hay que recurrir a la financiación de proyectos para acompañar, al mismo tiempo, a la industria y a la sociedad a imaginar una industria alternativa. Seguramente los lectores y lectoras de esta revista, al igual que yo, sean personas cercanas a las redes agroecológicas y conozcan bien las acciones que los consumidores desarrollan en la sociedad. Pero este hecho no es creíble para toda la sociedad y supone un problema. Por eso, quiero resaltar y llevar al debate esa idea de que el cambio en los hábitos de la alimentación están basados en la industria y no consideran el papel de los productores o en los consumidores.

Entonces, ¿podría decirse que la sociedad tiene un papel clave en la transición agroecológica con sus hábitos alimentarios?

Exacto. La dieta que TYFA propone es mejor para nuestra salud. Es una buena noticia que las dietas estén cambiando para alcanzar la calidad nutricional exigida. La idea de producir menos no se basa en la ideología, sino en el hecho de satisfacer lo que necesitamos en términos de alimentos. Y este es un punto clave en TYFA. Por el contrario, la UE produce hoy en día demasiados alimentos, y para ello importa mucha soja (el equivalente al 20% de su área agrícola). Europa no está alimentando al mundo, el mundo (Brasil) está alimentando al ganado industrial que está causando muchos problemas ambientales y de salud.

Otra razón para creer en el futuro: la reducción del uso de pesticidas. La presión de ONGs, campañas… es cada vez más visible y fuerte. En Francia cada vez está más claro: hay muchos más agricultores enfermos y a pesar de ser un asunto en la agenda por años, no se ha cambiado nada. Y los agricultores jóvenes lo saben. Creo que el cambio vendrá de la sociedad, no de las instituciones que trabajan en temas de agricultura y medio ambiente.

También es bastante esperanzador para mi que INRA (Instituto Nacional de Investigación Agrícola) está, oficialmente, trabajando en agricultura sin pesticidas. Este asunto es relativamente nuevo porque, hasta el momento, el acercamiento era reducir el uso de pesticidas y ahora es “podemos estar libres de pesticidas”. Y si las altas instancias están diciendo “ya no es tema de reducir pesticidas” sino que “podemos producir sin pesticidas”… es una esperanza. Agroecología significa salud, aunque esto no se considere desde el principio.

 

La siguientes fases de investigación del escenario TYFA serán sobre las implicaciones socioeconómicas y políticas. Algo relacionado puede ser el debate actual de la reforma de la PAC. ¿Qué nos contaría bajo su experiencia?

Creo que habrá más presupuesto para el desarrollo del capital y la tecnología en fincas, y sobre los temas medio ambientales, quizás en la cuestión de “agricultura eficiente”. Es la combinación ideal para justificar lo que quieran y demuestra que estamos compitiendo en un espacio común económico. Por eso, soy bastante negativo y no creo que haya una consciencia que apueste por un presupuesto para el medio ambiente. Por poner un ejemplo, el hecho de que el 40 % sea lo destinado al medio ambiente es un chiste.

Si recuerdas el siginificado de TYFA,  intentamos explicar que no se trata de alcanzar el ideal de una Europa 100 % ecológica en 10 años pero sí proponemos que debemos estar en ese recorrido en este periodo de tiempo. Mi única esperanza, y no seré muy optimista, es que habrá una gran tensión entre el actual sistema político y la ciudadanía, cada vez más consciente de que hay un problema y se movilizan por ello. Así que, confío en que la contradicción se volverá tan obvia que en la próxima ronda de elecciones (no el año siguiente, sino en los próximos 6 años) existirá sin duda una fuerte presión para abordar seriamente estos asuntos. Es mi única esperanza.

¿Cuál es su conclusión para esta entrevista?

Mi trabajo en proyectos agroambientales me ha llevado a la conclusión de que la única manera de que el sistema tenga valores como la protección del agua o la conservación de la biodiversidad es manteniendo o desarrollando sistemas agrícolas de bajos insumos, básicamente basados en la agricultura ecológica (AE) o en la agroecológica. En TYFA, consideramos que la combinación de sistemas agrícolas y el uso de la tierra basado en los principios agroecológicos (aquí el tema de los pesticidas es crucial), junto con una serie de hipótesis sobre las dietas, la organización de la cadena alimentaria y el marco de políticas son factores necesarios para que el escenario sea coherente.

Quizás me vuelva un poco loco, como Don Quijote, pero esperamos que TYFA juegue un claro rol en esta transición, ya que tal y como he comentado, actualmente sólo existe esa narrativa dominante. Nosotros proponemos un escenario alternativo. Esperamos ganar más interés y más audiencia por la sociedad civil y movimientos sociales y llevar estas propuestas a los políticos, diciendo: “ok, diréis que no hay alternativa pero la ciencia nos dice que sí la hay”. ■


[1] http://www.asca-net.com

[2]http://www.efncp.org

[3]  Institut du Développement Durable et des Relations Internationales – www.iddri.org

[4]“Diez años para la agroecología en Europa” (Ten Years For Agroecology – TYFA por sus siglas en inglés) – www.iddri.org/fr/projet/tyfa


 

Entrevista publicada en la Revista Ae Ae 34 – Invierno 2018: «Sistemas Alimentarios Agroecológicos»

Autora: Sara Serrano Latorre

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