Con motivo del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre), desde la Coalición Por Otra PAC hemos firmado un artículo de opinión en el diario El Español para poner de relieve la importancia de la producción de alimentos y cómo su impacto se extiende a la salud de la población, la preservación de las zonas rurales y el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, se alerta de que el modelo agroalimentario actual está lejos de cumplir estos objetivos y en su lugar agrava la crisis ecológica, social y económica que afecta a la alimentación en España.
El artículo critica el alejamiento de la dieta mediterránea y señala que las políticas actuales fomentan un sistema de producción intensivo e industrializado, que encarece los alimentos frescos y saludables, al tiempo que los productos ultraprocesados, más baratos y menos saludables, llenan las cestas de compra. Esto no solo tiene un coste para la salud de las personas consumidoras, sino también para el medio ambiente y las trabajadoras del sector agrícola.
Las firmantes señalan que la Política Agraria Común (PAC) está contribuyendo a este problema, ya que sus ayudas se destinan principalmente a las grandes empresas agroalimentarias para cubrir sus sobrecostes e ineficiencias. Esto deja de lado a la agricultura familiar, ecológica y de alto valor natural, que ofrece importantes beneficios sociales y medioambientales. La PAC debería reorientarse para apoyar a quienes producen alimentos de manera sostenible, protegiendo el territorio y mejorando la salud pública.
El artículo también destaca la oportunidad que representa la actual elaboración de una Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Para que esta ENA sea efectiva, es fundamental que incluya a todos los actores de la cadena alimentaria y se base en el consenso y la participación real. Solo así se garantizará que las políticas alimentarias del país promuevan un sistema justo, sostenible y saludable.
Entre las personas que firman el artículo se encuentran:
El MAPA debería tener en cuenta las siguientes aportaciones sobre la ENA
Muchas de las entidades que componemos la coalición Por Otra PAC hemos enviado diversas cartas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) aplaudiendo su iniciativa de desarrollar una Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) que integre a diversos actores del sistema agroalimentario así como observaciones y aportaciones de cada una de nuestras especialidades. En el caso de SEAE, sobre producción y consumo agroecológicos entre otros detalles.
Sin embargo, desde la Coalición Por Otra PAC queremos señalar y recordar al MAPA algunos de los desafíos en los mecanismos de difusión y participación que podrían limitar el éxito de la ENA.
Nos preocupa la falta de claridad del @mapagob sobre sus criterios para seleccionar a las entidades invitadas a participar ¿Por qué unas y no otras?. Todos los sectores, desde las personas productoras hasta las consumidoras, deben tener oportunidad real de contribuir.
Las entidades que hemos sido afortunadas de ser convocadas, consideramos que la difusión de fechas y localizaciones de los foros de discusión ha sido limitada.
Además, el tiempo entre la comunicación de las fechas de los foros y su celebración ha sido insuficiente para que las organizaciones puedan planificar su participación de manera adecuada. Instamos a mejorar la planificación y difusión.
También, el @mapagob tiene que dar acceso al documento base de trabajo con tiempo suficiente para su lectura profunda, y permitir contribuir en su redacción y revisión. Es vital que se garantice la interacción con tomadores de decisiones y la retroalimentación REAL en el proceso
Proponemos + inclusión y transparencia para asegurar que las propuestas de todos los actores sean escuchadas. La sociedad civil, todas las categorías de productoras, consumidoras y academia deben ser parte activa del proceso.
El movimiento Nos Plantamos celebra un encuentro por la soberanía alimentaria y la agroecología frente al modelo agroindustrial
Del 17 al 20 de octubre el movimiento por la soberanía alimentaria, Nos Plantamos, organiza su segundo encuentro anual en Allariz (Ourense).
Más de 200 personas se darán cita para construir una agenda colectiva que impulse y apoye modelos de agricultura, ganadería y consumo agroecológicos, y denunciarán los impactos territoriales de la agricultura y la ganadería industriales.
Allariz es un modelo a seguir, con políticas basadas en la agroecología y la ganadería extensiva, al contrario que la comarca vecina A Limia, que se ve degradada por los impactos de un modelo agroindustrial.
Previo al Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre), Nos Plantamos celebra su II Encuentro estatal en Allariz, Galicia. Soberanía alimentaria y agroecología campesina son los dos elementos que mueven a Nos Plantamos, un movimiento en construcción formado por una gran diversidad de personas y organizaciones que vienen del ámbito alimentario, agrario, científico, académico y activista entre otros. Desde esta diversidad han decidido actuar para reclamar e impulsar soluciones ante la actual situación de precariedad del sector agrario, alimentario y del medio rural. Por ello, y con el ánimo de seguir construyendo una agenda colectiva para este movimiento, se celebra su II encuentro anual del 17 al 20 de octubre, en el que se darán cita alrededor de 200 personas de 50 colectivos.
Durante el fin de semana, el movimiento alimentario -con el Sindicato Labrego Galego, Amigas da Terra Galiza y otras organizaciones de todo el territorio estatal entre las que se encuentra SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología)– se unirán para construir la agenda colectiva del movimiento, denunciar los impactos territoriales de la agricultura y la ganadería industriales, y poner sobre la mesa las alternativas a un modelo agroalimentario depredador. Habrá talleres relacionados con comunicación de guerrilla y acciones no violentas como parte de algunas de las formaciones que se impartirán.
En la comarca de A Limia, vecina a Allariz, se sufren las consecuencias de la ganadería y la agricultura industriales. Se trata de industrias que se apropian del territorio y sus recursos, afectando a las personas productoras y al resto de la población, y haciendo también que los suelos y acuíferos estén contaminados por los vertidos de purines, con los consiguientes problemas ambientales y de salud.
Mientras tanto, en Allariz la agroecología y la ganadería extensivas están muy presentes en el día a día del modelo agroalimentario, incluso con una estrategia de cuidado del territorio y de agricultura campesina. A pesar de ello, tal y como declara el movimiento Nos Plantamos, “nos encontraremos en este territorio, pero podría haber sido en cualquier otro porque en todos lados tenemos los mismos problemas causados por el modelo agroindustrial que todo lo destruye: no cuida el territorio ni su cultura ni sus recursos ni la biodiversidad, ni tampoco la calidad de vida de sus habitantes”, denuncia el movimiento Nos Plantamos.
Agroecología campesina por el Día Mundial de la Alimentación
Para que se garantice el derecho a acceder a alimentos sanos, producidos de forma justa y sostenible, el movimiento Nos Plantamos reivindica un sistema agroalimentario que fomente modelos de producción y consumo agroecológicos, desde la pequeña agricultura familiar hasta las cooperativas e iniciativas colectivas de producción, transformación, distribución, comercialización y consumo.
La importancia radica, aseveran, en “apoyar las fincas familiares y sociales a pequeña escala hacia una transición más sostenible y justa desde un enfoque social, medioambiental y económico que fortalezca la soberanía alimentaria”. Por ello, en el Día Mundial de la Alimentación, Nos Plantamos pone en valor “la reivindicación por el modelo de la agroecología campesina para afrontar los retos sociales y ambientales actuales. Por un sector agrario y un rural digno de ser vivido. ¡Soberanía alimentaria YA!”.
En este contexto de industrialización agraria, los discursos político-sociales de la extrema derecha se están apropiando, además, de los problemas del campo. Por eso, desde Nos Plantamos insisten: “El problema de los productores no son las leyes ambientales ni las restricciones al uso de fitosanitarios, ni que las instituciones digan que hay que comer menos carne. Tampoco lo es el ecologismo ni el animalismo ni el antipatriotismo, ni la Agenda 2030. El problema del campo viene de la especulación agroindustrial, del negacionismo climático y de quienes dominan a su antojo lo que se produce, distribuye, vende y consume, llámese Mercadona, Danone, Lactalis, El Pozo, BASF, Bayer y tantos otros nombres.
Es la agricultura familiar y social basada en la agroecología la que da cohesión social y vida a las zonas rurales, la que cuida de la biodiversidad agraria que produce alimentos sanos y sostenibles, y la que se desarrolla bajo un modelo agroalimentario socialmente justo y sostenible, con perspectiva feminista y asentado en bases de economía social y solidaria. Sobre ese modelo de producción y consumo debe centrarse el desarrollo de sistemas alimentarios, para que realmente sean sostenibles y resilientes ante la crisis ecosocial, climática y de biodiversidad que sí está causando los verdaderos problemas del campo”.
Aumenta tanto la superficie agraria útil (SAU) dedicada a agricultura ecológica como las actividades de producción ecológica y la cifra de operadores.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación publica el Informe con las «estadísticas de producción ecológica en España, año 2023» con cifras que siguen situando a este país «en los puestos de cabeza en producción ecológica», aumentando año tras año la participación de este sector en la actividad económica del sector primario. Los datos del informe confirman la tendencia de «crecimiento sostenido» del sector, tanto para la superficie como para la diversidad de actividades y la cifra de operadores, todo ello imprescindible para alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo.
Porcentaje de la superficie agraria útil dedicada a producción ecológica: roza los tres millones de hectáreas
Al cierre de 2023, la SAU dedicada a la producción vegetal ecológica alcanzó las 2.991.881 hectáreas, 316.550 hectáreas o un 12 % más respecto al ejercicio anterior. Si se incluyen las tierras forestales ecológicas no consideradas agrarias, la cifra final se sitúa en 3.161.038 hectáreas.
Estos datos, recopilados de las comunidades autónomas y aún provisionales hasta su validación por la agencia europea Eurostat, apuntan a que la producción vegetal ecológica ocupa el 12,51 % de la SAU de España, frente al 10,83 % correspondiente a 2022.
Por CC.AA. según la SAU, los datos indican que:
Andalucía es la comunidad autónoma con una mayor extensión de SAU en producción ecológica (1,5 millones hectáreas), seguida de
Castilla-La Mancha (519.327 hectáreas),
Cataluña (253.642 hectáreas),
Extremadura (141.001 hectáreas),
Región de Murcia (117.415 hectáreas) y
Aragón (100.557 hectáreas).
Cultivos con más extensión en ecológico
Los cultivos con más extensión en ecológico son:
los frutos secos (310.096 hectáreas),
olivar (292.868 hectáreas),
cereales para la producción de grano (261.924 hectáreas) y
viñedo (166.285 hectáreas)
Operadores ecológicos
En 2023 también se produjo un importante aumento del número de operadores en el sector ecológico, ya que alcanzó la cifra de 64.430, un 6,28 % más que un año antes. Algunos de ellos trabajaron con más de un producto ecológico, porque el número de actividades que realizaron fue superior (68.448).
Producción animal ecológica
En cuanto a la producción animal, las actividades ganaderas ecológicas aumentaron un 18 % en 2023 respecto al anterior año, al situarse en 11.106, con el sector del bovino como protagonista en el 53,52 % de los casos.
Aún así, el número de cabezas en explotaciones ecológicas descendió la pasada campaña un 15 %, al contabilizarse 2.531.467 animales. En el apartado ganadero también se incluye el registro de 92.487 colmenas.
El pasado ejercicio se certificaron como ecológicas 32.064 toneladas de carne de vacuno, 9.998 toneladas de carne de ovino, 4.449 toneladas de carne de porcino, 19.203 toneladas de leche para consumo directo, 1.575 toneladas de queso, 163,05 millones de huevos o 1.164 toneladas de miel, entre otros alimentos.
La acuicultura es otra de las actividades en las que se practica el modelo ecológico, con una producción que repuntó un 7 % el pasado año respecto a 2022, al fijarse en 4.306 toneladas. De esa cantidad, que se genera principalmente en Galicia y Asturias, 1.745 toneladas son de mejillón.
Producción industrial ecológica
La gran variedad de la producción industrial ecológica contó el pasado año con un total de 11.908 actividades relacionadas con la elaboración de aceites, conservas de frutas y de pescado, productos de panadería, bebidas, vinos, lácteos y preparados cárnicos o piensos para alimentación animal.
En el último decenio, las actividades de producción ecológica se han duplicado.
Los controles oficiales planificados en la producción ecológica engloban tanto los controles anuales (artículo 38.3 del Reglamento 2018/848), de modo que todos los operadores ecológicos están sujetos a una verificación del cumplimiento con inspección física in situ como mínimo una vez al año, como los controles adicionales planificados (artículo 38.4 apartado b) del Reglamento 2018/848) sobre la base de la probabilidad de incumplimiento, que se determina teniendo en cuenta los elementos que figuran en el artículo 38.2 del Reglamento 2018/848. Además, el artículo 7 apartado b) del Reglamento (UE) 2021/279 establece que cada año, se realizará un mínimo del 10 % de controles adicionales a los anuales.
De acuerdo con estos preceptos normativos, el cumplimiento de la planificación, entendido como la relación del número de controles ejecutados planificados (es decir, los que estaban planificados que se han realizado finalmente) frente al número de controles planificados (es decir, los que se habían planificado con antelación teniendo en cuenta el número de operadores registrados a 1 de enero de 2023 y el análisis de riesgo) ha alcanzado en 2023 un valor del 92%.
Así pues, el cumplimiento de la planificación en la mayoría de las Comunidades Autónomas ha alcanzado cifras cercanas al 100%, encontrándose en una horquilla de entre el 90 y el 100%. Solamente una CA se ha quedado en el 73%, por graves problemas de personal y la complejidad de llegar a todos los operadores por la insularidad. En el caso de unos pocos OC, con un número de operadores menor de diez, también encontramos porcentajes inferiores, entorno al 60 y el 80%, debido exclusivamente a que el no realizar alguna visita planificada afecta enormemente al grado de cumplimiento de la planificación.
Este informe indica que a nivel nacional se han cumplido con creces los objetivos de control conforme al Reglamento (UE) 2018/848 y Reglamento (UE) 2021/279, más aún si se tiene en cuenta que se ha producido un incremento de un 5% de operadores con respecto al año anterior.
En lo que respecta al cumplimiento de la planificación de los controles, durante 2023 la planificación y la ejecución de los controles oficiales previstos se realizó con total normalidad. A nivel nacional el porcentaje alcanzado (92%) supone una cifra muy elevada, equiparable a la del año anterior y a los niveles pre-pandemia, siendo el principal motivo para no alcanzar el 100% las bajas de los operadores que se dan durante el año.
Desde el programa radiofónico especializado en temas agrícolas, La Trilla (Servimedia), entrevistan a Aina Calafat (coordinadora del área de Internacional y de Alianzas e Incidencia de SEAE) sobre el informe publicado de Tribunal de Cuentas Europeo en relación a las ayudas a la producción ecológica.
El Tribunal de Cuentas Europeo ha publicado (septiembre 2024) en informe titulado “Agricultura ecológica en la UE. Las lagunas e incoherencias restan eficacia a la política”, en el que se evalúa “la concepción, la ejecución y el seguimiento de las ayudas de la UE a la agricultura ecológica”, constatando que “no hay ninguna estrategia ni objetivos para el sector ecológico con posterioridad a 2030”.
Este informe abarca el período 2014-2022 así como las disposiciones y los programas vigentes para el período 2023-2027. Las conclusiones generales de este informe señalan que “las políticas nacionales y de la UE para el sector ecológico presentaban lagunas” debido a, entre otras cuestiones:
Los fondos de la PAC se utilizaron para aumentar la superficie cultivada ecológicamente, sin tener suficientemente en cuenta los objetivos medioambientales y de mercado establecidos por la política de la UE en materia de agricultura ecológica.
No fue posible evaluar el impacto de la política debido a restricciones en los datos.
El marco estratégico de la política de la UE relativa al sector ecológico, como son los planes de acción, carece de elementos importantes como que, por ejemplo, sigue sin incluir metas cuantificables para los objetivos y acciones definidos, ni un modo de medir los progresos. La única meta es el objetivo no vinculante del 25 % de tierras cultivadas ecológicamente, por tanto, solo se centra en el aumento de la superficie y no en otras cuestiones como el consumo.
Desde SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología) consideramos que este es un informe que el sector estaba esperando y, además, es lo que venimos reclamando desde hace mucho tiempo: que haya mayor recogida de datos y que las políticas vayan más allá de una vinculación al apoyo de la superficie.
Destacar que este informe evalúa las políticas, no evalúa la producción ecológica. Por tanto, lo que se señala en las conclusiones son los fallos que hay en las políticas de apoyo a la producción ecológica.
Cuando el informe se convierte en noticia: titulares sesgados
A raíz de la publicación del informe del TCE, numerosos medios han recogido la noticia, destacando principalmente datos parciales o sesgados. En este sentido, y en relación a la labor de divulgación que realiza SEAE, Aina Calafat ha atendido a los medios para responder sobre los contenidos y dudas acerca de este informe.
De la entrevista, destacamos la siguiente información de importancia sobre este informe:
De la entrevista, destacamos la siguiente información de importancia sobre este informe:
El sector estaba esperando un informe como éste; otra cosa son los titulares que se han sacado, que son sesgados o interpretaciones parciales. Es decir, desde hace mucho tiempo el sector viene reclamando lo que este informe señala: que haya una mayor recogida de datos y que las políticas vayan más allá de una vinculación al apoyo solo a la superficie.
El informe evalúa las políticas, no evalúa la producción ecológica, por tanto, las conclusiones son sobre los fallos que hay en las políticas de apoyo a la producción ecológica.
A lo largo del informe se pone en valor lo que es la producción ecológica, no se cuestiona. De hecho, el informe destaca que la producción ecológica es la única producción que ahora mismo está certificada y que en este sentido, tiene que cumplir las normas. Por ejemplo, el punto 14 excluye del análisis y del informe al sistema de control de la producción ecológica, porque esto ya se hizo en el 2019 con buenos resultados.
Lo que cuestiona el informe es, por un lado, la necesidad de una mayor recopilación de datos, algo en lo que el sector ecológico podría aportar mucha información al ser un sector controlado y auditado todos los años. Y por otro lado, que el dinero que se está destinando a la producción ecológica solo está incentivando la superficie o que crezca la superficie. No está incentivando, por ejemplo, el consumo ni tampoco que haya una mayor conexión entre producción, transformación o, incluso, producción dentro de la cadena, que no vincula los pastos. Tampoco incentiva que los cereales extensivos vayan asociados a un ganado cuando eso sí reforzaría el crecimiento de la producción ecológica.
Señalando el ejemplo de España, a pesar de ser el segundo Estado miembro en superficie en producción ecológica, tiene un consumo muy bajo. Y, de hecho, es de los Estados miembros en los que menos se conoce el sello ecológico. A pesar de tener un plan de acción para la producción ecológica, todavía no se ha empezado a aplicar. En ese plan sí tiene en cuenta todos esos aspectos que recoge el informe del Tribunal de Cuentas Europeo: Mejorar en investigación, mejorar en recogida de datos, mejorar en conexión con el consumidor… Algo que favorecerá tanto al sector ecológico como al convencional, pues si se quiere fomentar esa transición, se necesita apoyar al sector para poder estar en un mercado en el que compite en desigualdad de condiciones.
Desde SEAE esperamos que este informe sirva para que haya un cambio en la lógica de las ayudas de la PAC. Ya no solo a producción ecológica, sino a la PAC en general, que incentive esas explotaciones diversificadas, pequeñas y familiares, y que realmente apoye a un tejido social vinculado al sistema, a la producción agraria, y a los territorios rurales. También esperamos que sirva para impulsar cambios más a nivel local, a nivel estatal y autonómico.
Las recomendaciones del TCE a la Comisión
En base a las constataciones indicadas en el informe, el TCE recomienda a la Comisión:
Reforzar el marco estratégico de la UE para el desarrollo del sector ecológico, estableciendo una forma de medir los avances y fijando una visión para después de 2030;
Mejorar la integración de los objetivos medioambientales y de mercado en las ayudas de la PAC y orientar mejor los fondos posteriores a 2027 para desarrollar el sector ecológico;
Garantizar la disponibilidad de datos pertinentes para evaluar el desarrollo de la agricultura ecológica y su impacto en el medio ambiente y el clima mediante un uso más eficaz de las herramientas y la información existentes.
En definitiva, indica que las ayudas de la UE a la producción ecológica “deben ser más ambiciosas”.
Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) hemos trasladado una serie de consideraciones y aportaciones iniciales a la propuesta de Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) que se está trabajando desde el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación (MAPA), una iniciativa que valoramos positivamente y que consideramos necesaria a todos los niveles. Sin embargo, en esta primera fase ya ha despertado una serie de inquietudes respecto a los mecanismos de participación y difusión empleados hasta la fecha. De hecho, este proceso no está garantizando una participación equitativa y efectiva de todos los sectores que forman parte de la cadena agroalimentaria, empezando por el sector ecológico.
Así pues, en la misma introducción del documento presentado, desde SEAE alertamos que se está dejado fuera de los foros de discusión a la totalidad del sector ecológico (organizaciones de productores, de consumo, a la academia…) y solicitamos que el sector ecológico tenga un papel central en los debates para el diseño participativo y multisectorial de la ENA.
En cuanto a las consideraciones aportadas en el documento de SEAE, se derivan cuestiones relacionadas con:
la gobernanza
la alineación y coherencia con otras políticas
indicadores de impacto y resultado
fomento de la innovación agroecológica así como de la investigación en producción ecológica y agroecología
seguridad alimentaria
sostenibilidad del sistema alimentario
fortalecimiento del medio rural
nutrición y salud
tecnología e innovación
consumo
Además, para dar cumplimiento a lo anterior, proponemos la creación de un Consejo Alimentario, órgano de participación regular de seguimiento, vigilancia y revisión de la Estrategia Nacional de Alimentación y que en el se garantizara la participación de todos los agentes implicados en la alimentación y entre ellos la sociedad civil, la academia, las administraciones competentes y, por supuesto, el sector ecológico, y dentro de éste, la SEAE.
Por último, instamos al MAPA a que se implementen mecanismos de participación más inclusivos y transparentes, que aseguren que las propuestas y preocupaciones de todos los actores sean escuchadas y tenidas en cuenta y que se garantice la inclusión de la totalidad de los representantes del sector ecológico en el proceso.
Conocer de cerca experiencias de agricultores y agricultoras ecológicos que tienen sus cultivos en la cuenca vertiente del Mar Menor e identificar qué tipo de prácticas agroecológicas pueden ser ejemplo para otras experiencias es lo que la Red de Fincas CultivEco viene trabajando estas semanas.
SEAE, junto a las entidades que forman parte del proyecto CultivEco, siguen la ronda de visitas a agricultores y agricultoras que quieren formar parte de la Red de Fincas, tanto bajo manejo ecológico (Fincas Faro) como convencional (Fincas Piloto), y que en conjunto serán las que impulsen buenas prácticas agrarias para favorecer la restauración del ecosistema del entorno del Mar Menor.
Visitar las fincas in situ, y conocer de la propia voz de los y las agricultoras cuáles son sus desafíos y obstáculos así como los aspectos positivos que pueden compartir de su experiencia con sus cultivos y fincas, es una valiosa información que ayuda a tejer esta Red de Fincas de CultivEco basada en el aprendizaje mutuo y el acompañamiento técnico y científico especializado.
Así pues, además de continuar con las visitas de identificación durante la próxima semana, las entidades científicas ya están trabajando en el diseño de una serie de muestreos a nivel de parcelas. Estos muestreos permiten realizar una diagnosis inicial de las fincas, para poder realizar el posterior seguimiento y monitoreo de su evolución tras la implementación de las buenas prácticas a lo largo de los tres años de duración del proyecto.
El ejemplo agroecológico de las Fincas Faro
Una Finca Faro es en la que el agricultor o agricultora implementa buenas prácticas agroecológicas en sus cultivos y, por ello, puede servir de inspiración a otros agricultores y agricultoras a realizar una transición hacia la agricultura ecológica. No se trata de copiar o replicar determinadas prácticas sino que cada cual, según las características de sus fincas (tipos de cultivos, de suelo, condiciones climáticas y más), pueda aprender de dichas prácticas y adaptarlas a su contexto, junto a la formación, asesoramiento y acompañamiento que ofrece el itinerario de CultivEco.
Una de estas experiencias inspiradoras de Fincas Faro es la de Joaquín, de “El Mirador” en San Javier, un joven agricultor ecológico de hortalizas al aire libre y en invernadero. Con sus 10 ha, siempre está haciendo pruebas, innovando, para valorar qué es lo que mejor le funciona. Y entre esos casos de éxito, destaca el de sus lechugas en invernadero, algo que nadie más hace por su zona.
Si eres agricultor o agricultora ecológico de cualquiera de los municipios de la cuenca vertiente del “Mar Menor”, puedes formar parte de la Red de Fincas de CultivEco, tanto si produces en ecológico como si te gustaría pasarte de lo convencional a lo ecológico.
Sinergias con otros proyectos en beneficio del Mar Menor: MicroMar
Trabajar en colaboración y cooperación con otros proyectos y entidades que están desarrollando sus propuestas para la restauración y mejora ambiental en el ámbito agrícola del Mar Menor es una máxima para el equipo de CultivEco. Por ello, se han programado diversas reuniones que permiten crear sinergias entre proyectos y seguir avanzando en la recuperación de la funcionalidad ecológica de este territorio.
Este proyecto pretende desarrollar productos bioestimulantes con microorganismos que reduzca al menos un 30% la aplicación de fertilizantes nitrogenados en cultivos de lechuga y melón. También pretende establecer estrategias de fertirrigación de bajo coste sostenibles y respetuosas con el medioambiente, testándolas en diferentes parcelas para evaluar la eficacia de los distintos tratamientos.
Sobre CultivEco: “Cultivando la transición agroecológica en el Mar Menor a través de buenas prácticas agrarias en producción ecológica para la restauración del ecosistema”
CultivEco es proyecto piloto para la capacitación y acompañamiento del sector agrícola convencional a través de un itinerario que permita la implementación de buenas prácticas agroecológicas, tras diagnóstico científico, territorializadas y avaladas por la ciencia, su difusión a través de materiales libres y su conversión progresiva a la producción ecológica, como modelo productivo que genera valor económico de manera eficiente y sostenible en el tiempo.
Para más información sobre este proyecto y sus próximas acciones, pueden contactar al equipo técnico de SEAE. Más información: cultiveco-marmenor@agroecologia.net. 609 6246 83
CULTIVECO cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de ayudas para la restauración y mejora ambiental en el ámbito agrícola, para contribuir a la recuperación de la funcionalidad ecológica del Mar Menor.